segundo Asalto

Segundo asalto
La mañana siguiente el día amaneció lluvioso y frio. Bella odiaba el clima de Forks, eran pocos los días sin lluvia, y ayer fue una excepción.  Durante toda la noche, no dejo de darle vueltas al encontronazo que tuvo con el Famoso Edward. Ángela y Alice, la habían comentado todas las hazañas de los tres hermanos, además de que medio instituto estaba enamorado de Edward y la otra mitad se dividían entre Emmett y Jasper. Lo que no comprendía es lo que podían ver las chicas en ellos. Ella los veía arrogantes y vacios. Intento olvidarse de ellos y se preparó para asistir un nuevo día al instituto.
A su vez, Edward se había levantado con nuevas energías. Después de librase de las dos últimas clases. Paseo con su adorada moto durante casi toda la tarde. El aire azotando su cara y el suave ronroneo de la Harley, le despejaba y conseguía pensar.  No podía negarse que aquella chica le había impactado notoriamente. Normalmente, las chicas se quedaban bloqueadas al mirarle a los ojos. Pero ella no,  ella sacó las garras y le insultó. Después de intentar olvidar aquel incidente, tomó la resolución de que lo debería hacer. Tendría que someter a aquella chica.  Después de desayunar con su familia, tomo las llaves de su volvo y junto a sus hermanos, partió al instituto.
Aun quedaba unos quince minutos para el inicio de las clases. Los alumnos se agrupaban en diferentes corrillos, esperando el inicio de las clases. Cuando Bella llego con su destartalada camioneta, solo encontró un hueco para aparcar, a lado de un volvo, gris plateado. Ese coche siempre la había fascinado. Obviamente,  su familia no se podía permitir un lujo como ese. Pero desde luego era el coche de sus sueños. ¿De quién sería? Durante esa semana no lo había antes.
-Ehhh… ¿Es tuyo ese trasto?.- Aquella voz le resulto familiar.
-¡Fantástico! Comenzamos bien.- Se dijo para sí misma, se giro para enfrentarle.- ¿Qué le pasa a mi coche Cullen?.- Contestó con la máxima acidez que le fue posible.
-Es un trasto que no debería permitirse circular…
-No creo que eso sea de tu incumbencia!!!
-Si, si esta cerca de mi bebe
-¿QUEEEEE? Estas de coña.. no.
-NOP… así que te rogaría que estacionaras este trasto lo más lejos de mi coche…
-¿perdona, me lo repites? Es que creo que te he entendido mal.
-Ya veo…además de tener un humor de perros… ¡eres sorda!
-Solo para las necedades… y si no tienes nada inteligente que decir…. Me marcho a clase Cullen.
-¿Quién te ha dicho que hemos terminado de hablar?
-Veras… es que desde pequeña mi madre me dijo que no hablara con niños tontos…
Bella, salió corriendo hasta su edificio, no quería seguir hablando con ese impresentable… ¿Pero quién se ha creído?. Desde luego, aquel chico le sacaba de quicio. Todo en él era arrogante, hasta su planta y su forma de caminar. Edward se quedo plantado junto a su coche, pinzándose el puente de la nariz. ¿Por qué no conseguía amedentrarla? Había utilizado todas sus armas, y n parecían haber surtido efecto en ella. Ni su mirada, ni su forma de hablar… nada. Pero se había marcado la meta de hacerla caer, de bajarle los humos a esa niñata. La cual no sabía todavía ni su nombre. En cuanto sonó la campana, se camino hasta su salón. 
Después de su encuentro matutino, toda la mañana paso normal, sin incidentes. Las clases monótonas y aburridas. Y las horas se hacían interminables. Los cambios de clase fueron tranquilos, salvo por el rumor y las risas de los estudiantes. Ángela, Alice y Bella, caminaron juntas hasta la cafetería.
-De verdad Bella… no sé como sigues teniendo el coraje de enfrentarte a Cullen.- Le replicó Ángela después de que ellas le contara su conversación matutina.
-¡¿Y qué quieres que haga?! Que me deje avasallar por ese cretino… a no.. de eso nada… Él va obtener de mí, lo mismo que él me dé.
-LA vedad Bella… prefiero tenerte como amiga a enemiga…
-Mira Ang, normalmente soy muy pacifica y tímida… Pero cuando me hablan de esa manera.. ¡No sé!… me transformo. Puede que sea una mera coraza para protegerme… pero no voy a dejarla caer cerca de ese indeseable.
-¡Chicas! No sé porque me da… que esto va acabar en guerra
-¿Qué quieres decir Alice?
-Está claro que tu le hablas así como autodefensa… pero tengo la impresión de que el va a estar atacándote todo el tiempo… Estáis hechos el uno para el otro….
-¿DE QUE DEMONIOS HABLAS?
-ehhhh, tranquila amiga… me refiero a ser contrincantes!!!!
Pero a Bella no le convenció eso ultimo, no conocía suficiente a Alice, pero la sonrisa que ella tenía, la hacía pensar que esa pequeña muchacha tramaba o escondía algo. ¿Pero qué?.
Después de tomar unas ensaladas y algo de fruta, se encaminaron a la misma mesa del día anterior, pero esta vez había sentadas otras dos muchachas más. Las cuales se miraban con un fingido aprecio… o más bien un mal disimulado asco. Ambas muchachas eran rubias y de ojos azules, pero eran la noche y el día. Una era alta, escultural, y preciosa. La otra era de estatura normal, con demasiado pecho pero sin ninguna otra forma, y sus facciones eran normales. Bella, pudo notar antes de acercarse, la profunda envidia que sentía esta última. Hasta Bella sintió una punzada de rencor ante esa belleza. Toda muchacha que se colocara a su lado, pasaría completamente al anonimato.
-Mira Bella, te presento a Rosalie Hale, mi prima.- Dijo Alice, señalando a la impresionante Rubia
-Ehh… por fin conozco a mi heroína… es un placer Bella, y por favor… llámame Rose.
-Y esta es Jessica Stanley.
-Hola Bella… ¿Te puedo hacer una pregunta?
-Si claro… dime Jessica.
-¿Cómo conseguiste decirle todo eso sin tartamudear?...no se… creo que es imposible, aunque si te gustaran las mujeres, lo haría más entendible que no calleras a sus encantos. Dios, es tremendamente guapo. De verdad.. no lo entiendo, yo con solo saber que esta a tan solo a 100 metros… ya estoy hiperventilando…
La mirada de todas las chicas era algo indescriptible. Bella realmente se estaba preguntando si esa chica era normal. Su pregunta le había sorprendido bastante, pero el discurso que soltó inmediatamente después la dejó con la boca desencajada..
-Jessica, Porque no intentas hablar con la mente y no con las hormonas.,- Le replicó Rose
-Para ti es fácil… eres tan impresionante que los que tartamudean son ellos. Pero para las chicas del montón como Bella, le tendría que resultar más difícil..
-JESSSSSSS.- Le gritaron Alice y Ang.
Bella se quedo completamente en shock al oír, el estúpido comentario de esa chica. Definitivamente, le había caído fatal.
-DIOSSSSS!!!! Están los tres mirándonos.
Bella se giró con el comentario de la Rubia tonta, y comprobó que los tres Cullen estaban con los ojos fijos en su mesa. Pero también distinguió, que cada uno de ellos tenía la mirada fija en una chica diferente. Y es que cuando los tres hermosos Cullen, entraron en la cafetería, inmediatamente se dieron cuenta de dispar y chocante grupo de chicas. Cada uno de ellos no fue muy consciente de lo que hacía o miraba sus otros hermanos. Y cada uno estaba inmerso en sus propios pensamientos. Bella regresó su mirada al centro de la mesa, rompiendo así el contacto visual con esos ojos esmeraldas, llenos de rencor. Y el resto de muchachas imitaron el comportamiento de su amiga.
Los tres hermanos se sentaron en su mesa habitual.
-¡Os habéis fijado como se ha puesto Rosalie Hale!… cada año está más tremenda
-Pues la verdad es que no hermanito…
-¿Y donde narices mirabas Jax? Entiendo a Edward porque es el raro de la familia.. pero tú???? Joder tío, en esa mesa era la más imponente… la verdad es que el la más imponente de todo este instituto
-Oye Emmett, que yo no soy ningún rarito…
-A no????. Entonces puedes explicarme porque aún no te has tirado a Tanya? ¡Vamos tío! Es la más fácil del instituto y te tiene el ojo echado… y tu solo haces esquivarla..
-Tío! Tiene la cabeza hueca!!!!
-¡Ed… para un polvo no se necesita un intelecto como el tuyo!.- Ahora fue Jasper el que le respondió.
-Paso de vosotros!
-Por cierto, ¿Hoy no nos dejaras tirados no? antes de que te esfumes las dos últimas clases, recuerda que hemos venido juntos en tu coche…
-Tranquilo hermanito… que tu chofer te llevara de vuelta.
Y la verdad, no tenía ganas de aguantar esas dos clases, pero ansiaba volverse a encontrar con esa muchacha a la salida del Instituto. Su coche estaba al lado del suyo, y desde luego  se le presentaba la oportunidad de reanudar la discusión de esa mañana. Cuando sonó el aviso, esperaron que todos los alumnos se marcharan de la cafetería para dirigirse a sus respectivas aulas.
La siguiente hora que tenía Edward, era biología. No es que le aburriera, pero sus conocimientos eran más avanzados que el temario. Esperaba que después de una semana de curso, hubieran avanzado lo suficiente, para no aburrirse.
Cuando llego a su salón la clase se había iniciado ya. El señor Banner, le dio la bienvenida.
-Sr Cullen, cuanto bueno por aquí! Gracias por honrarnos con su presencia, ya pensaba que había desistido de esta clase.
-Sabe que no se librara de mi Señor.
-Tenía mis esperanzas joven, tome asiento… se le ha asignado la Srta. Swan, como compañera de trabajo para todo el año. Compórtese como un caballero.
Edward siguió con la mirada la dirección que el profesor le indicaba, encontrándose con una grata y no grata sorpresa. Su compañera seria aquella muchacha fastidiosa. Fue grata, puesto que podría poner en marcha su plan de redimir a “Swan” y no tan grata, pues sabía que su clase favorita se acaba de convertir en su pesadilla.
La expresión de Bella, pasaba de la sorpresa, a la rabia, enojo y odio. Y esta vez…. Estaba extendido hasta el profesor. Su asignatura favorita, paso a ser la más odiada.



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