14.- ¡¡¡Fuga!!!


 

Aún no había terminado de amanecer cuando Bella se despertó. Se sentía extrañamente cómoda, y aunque su cuerpo reflejaba los síntomas del cansancio, su mente realmente se sentía bien. Lentamente abrió sus enormes ojos, para encontrarse una escena que nunca se imagino. Estaba recostada en los brazos de Edward y podía verle dormir plácidamente. No sabía cómo había acabado en sus brazos, pero no se sintió incomoda. Su mente empezó a divagar.

SE sentía segura, el miedo que sentía la noche anterior, había empezado a desaparecer. Mientras le miraba dormir, se volvía a plantear cuan malo podía ser enamorarse de él. Por su mente pasaban las palabras de su padre, sobre Edward, las hazañas de los hermanos en el instituto, y el día que habían pasado. También recordó como la defendió delante del profesor, y como se enojo ese mismo día.

Tal vez estaba siendo demasiada dura, la respuesta de él era así de fría y chocante, por el mal trato que ella le estaba dando. La verdad es que no le había dado ninguna oportunidad de conocerle. Se incorporó suavemente para no despertarlo, y le observo detenidamente. No podía negar cuan perfecto era, y las palabras de la noche anterior no se le quitaban de la cabeza.

-"de verdad pensara que soy hermosa…No puede ser que un chico como este, se pueda figar en mi. Soy muy poca cosa y él… bueno es un dios griego… Me recuerda tanto a James Dean, un chico dulce, camuflado debajo de la arrogancia y la rebeldía. Eso tiene que ser… seguro que es tan cambiante, por que lucha contra si mismo… ¿Pero cómo se fijaría en mi?.. No Bella, no te ilusiones, ya acordaste contigo misma en mantenerte alejada… si.. es lo mejor… ¿Pero por qué me beso? Aún recuerdo su sabor…oh..no..no, no, no, No vuelvas a pensar en esas cosas…."

Pero su mente no estaba gobernando sobre su cuerpo, con lo que una de sus manos viajo hasta el rostro de Edward, acariciándolo suavemente. Él llevaba unos minutos despierto y luchando por no moverse y alerta a Bella. LE agradaba tenerla entre sus brazos, nunca pensó en sentirse así nunca. Él había sentido como lo estaba observando, e intuyó que estaría pensando en sus palabras. De las cuales, ni se había arrepentido de decir… pero le dio miedo continuar. Sintió las cálidas y suaves caricias de Bella, y sin poder evitarlo, abrió lentamente los ojos para encontrase, con unos chocolates que le hacían perder la razón. Un impulso y una ansiedad recorrieron su cuerpo, fue la misma sensación que le corrió en Biología. Pero no tenía tanta urgencia. Sin mediar palabra y perdido en su mirada, le respondió con la misma caricia. A ella no pareció desagradarle, por lo que le dio más fuerza, para acallar la ansiedad. Lentamente pero con decisión, acorto el espacio entre ellos, y la beso.

Fue un beso dulce y cálido. Sus labios se movían en una suave danza al mismo compas. Ambos se acariciaban la cara. Un escalofrío recorrió el cuerpo de ambos, haciendo que el deseo de profundizar el beso, fuera más notorio. Él acaricio sus labios con la legua pidiendo ese permiso, el cual ella accedió, saliendo a su encuentro.

Poco a poco el calor se fue adueñando de sus cuerpos, y Bella paso sus manos por la nuca, acariciando su rebelde y sedoso pelo. Edward a su vez, bajo su mano hasta su hombro y con la que tenía alrededor de su cintura, la atrajo hasta su cuerpo, reduciendo aún más el espacio entre sus cuerpos. La necesidad y el calor crecían, junto con la intensidad del beso.

Ninguno de los dos se planteó el que pasaría después, en ese momento se sentían completos. Las dudas y los miedos habían desaparecido en ese momento. Ninguno era experto en las artes del amor, pero se dejaron llevar hasta que sus cuerpos necesitaron oxigeno. Se separaron lo justo para respirar, pero sus narices seguían rozándose y acariciándose.

-Bella! Abofetéame si quieres…. Pero no me arrepiento de besarte… es más.. me encantaría volver lo hacer…

-Entonces deja de hablar… y… ¡bésame!

Él accedió gustoso a la orden, y volvió a unir sus labios. Ahora no tenía ganas de matar a los chicos, más bien les daría las gracias, por aquella noche. Edward recostó de nuevo a Bella sobre el viejo colchón, y se inclinó sobre ella, sin dejar un ápice de su peso en Bella. Sin embargo a ella, esa distancia se le hacía excesiva, por lo que se fue acomodando y lo arrastró hasta que sintió todo su cuerpo sobre ella.

-Esto me recuerda a cómo te conocí- Le dijo Edward, sobre sus labios.

-Te aseguro, que aunque me irrito… tengo que admitir, que me agradó… hasta que te reíste de mi…

-Te aseguro que no me reía de ti…no lo se lo digas a nadie… pero me puse bastante nervioso, al sentirte bajo mi cuerpo.

-¿Y ahora?- Le preguntó mientras lo besaba.

-Aún lo estoy… pero es agradable…-Eso fue lo último que le dijo antes de volverla a besar con más insistencia.

Bella, acariciaba su espalda debajo de la chaqueta de cuero. Se veía realmente hermoso con los Jeans negros, la camisa blanca y es a chupa. Ya no llevaba la corbata de anoche, y su camisa no estaba tan abotonada, por lo que dejaba ver el perfecto torso de Edward.

Edward acaricio a su vez, las largas piernas de Bella, cogiéndole de la rodilla y alzándosela sobre su cadera. Una vez la acomodo, siguió recorriendo su piel. Hasta que noto, como el delicado vestido, había dejado mucha piel de su muslo al descubierto.

-Bella!!! Debemos parar!

-mmmm

-No Bella! No quiero hacer nada de lo que te arrepientas!

-¡No me arrepiento Edward!

-Si no me dejas parar… no sé cómo vamos a terminar!

-¡Yo si tengo una ligera idea!

-Bella!, Bella! Por favor… no quiero hacerlo así!... me gustas… de verdad que me gustas.. y nunca he querido estar tanto con una mujer.. Como deseo estarlo contigo…

-¡¿Entonces?!

-¡Sal conmigo! ¡Conozcámonos sin discutir!

-¡Esta bien!... ¿Sabes que ahora nos van a acosar a preguntas?

-Lo sé... y no me importa….- y volvió a besarla dulcemente.

Ninguno de los dos sabía exactamente como habían llegado a esa situación, pero se sentían bien. Edward ayudo a levantarse a Bella, y se encaminaron a comprobar si ya estaban liberados de su encierro. Cuando llegaron hasta el armario, Edward chequeo la puerta y comprobó que estaba abierta.

-Vamos Bella! Escapémonos de aquí ahora…

-¿Dónde están? No los oigo.

-Supongo que en la cocina… huelo a café..

-mmm tengo hambre… ¿de verdad quieres que nos marchemos ahora?

-Sip… te invito a desayunar fuera… no quiero verlos todavía.

-Ok.

Si hacer el mínimo ruido, salieron por la puerta principal hasta el volvo. Una vez dentro arrancó el motor y vio como sus amigos salían de la casa gritándoles..

-Ehhhh ¿Dónde van?... – les pregunto Jasper desde la puerta

-¡¡¡¡NO PUEDEN DEJARNOS ASÍ!!!! ¡¿QUE PASO?!- Les grito Alice saliendo detrás de ellos.

Pero Edward ya había echado marcha atrás el coche, saliendo del aparcamiento. Ambos saludaron a sus amigos con la mano, mientras Bella les sacaba la lengua y Edward les hacia un gesto algo obsceno con la mano.

20 minutos llegaron a la cafetería que había en el centro del pueblo. Edward paró el coche y bajo abrirle la puerta a Bella. Cuando esta salió, él sin dudarlo tomo su mano y cruzo con ella la calle. Aquel insignificante gesto, le dio realmente que pensar a Bella, mandando todos su miedos a la papelera. Era absurdo negar lo que sus amigas ya habían visto, y después del encuentro que habían tenido esa mañana, estaba más que claro que entre ellos, había algo, y bastante intenso.

-Aquí hacen los mejores gofres que he probado en mi vida… - Le dijo mientras le dedicaba un preciosa sonrisa.

-¡Eso espero… tengo un hambre mortal!

Como todo un caballero, le abrió la puerta del establecimiento y pasó tras ella, guiándola con una de sus manos en la espalda. La dejó elegir mesa, y se sentaron en unos espaciosos bancos junto a una ventana.

-Wouuu. ¿Esta cafetería parece sacada de los cincuenta-

-Sip.. Esa es la idea. La vieja gramola aún funciona, y los viernes en la tarde no deja de sonar música de esa época…

-¿No es un poco cliché?... no sé… Tu vestimenta con la chaqueta, y este local… ¡Esperas que me ponga unas de esas faldas con calcetines y una coleta alta?

-mmm… ¡no estarías mal! pero no es necesario. Es verdad que adoro esa época, pero no me considero uno de esos chicos, que intentan reavivar esos años..

-oh! ¿Eres extraño?

-¿Por qué lo dices?

-siento que te escudas en una apariencia que no es la tuya, tienes gestos del siglo pasado, y a veces hablas… no sé cómo decirlo…¡meloso, poético, romántico!. Me sorprendes… no se si me vas a saltar con algún comentario caballeroso o… con una borde ría

-¡Bueno en algo tienes razón!... no soy tan duro como aparento, pero he aprendido que lo mejor es ser así

-No entiendo… ¿Por qué no eres tu mismo? ¿Y cual es el verdadero?

-Ni yo lo sé Bella… hace mucho que interpreto un papel.. y ya no se quien soy.

-¿Eres sincero?

-Sip.. Por una extraña razón, no puedo mentirte… no sé…. Pero cuando estoy cerca de ti, no me reconozco ni yo

-¿Y eso es bueno o malo?

Pero Edward no pudo contestar a su pregunta ya que se acerco a ellos la camarera del local.

-Buenos Días! Mi nombre es Melissa y será su camarera. ¿Qué les puedo ofrecer?

Bella se percato, que la tal Melissa no dejaba de mirar a Edward, en cierto punto la entendía, pero no le estaba gustando que coqueteara con el tan directamente estando ella presente.

-Traiga dos cafés y dos gofres con chocolate y nata

-está bien… a su servicio

Bella bufo ante ese comentario el cual estaba implícito una segunda intención.

-¿Qué te sucede Bella?

-Aggghhh! ¿Te has dado cuenta como te ha hablado?

-Si… pero no le hagas caso

-¡¡¡Que no le haga caso!!!, sé que soy poca cosa… ¡pero para que me ignora de esa manera!

-Bella! ¡Tú no eres poca cosa! ¿De dónde demonios has sacado esa idea?

-Bueno es obvio.- le dijo señalándole a él con una mano, y luego haciendo el gesto para que la mirara..

-¡Por amor de dios, Bella!- Exclamó riéndose

-¿Queeee?, no es normal que alguien como tu… este con una chica tan vulgar y normal..

-Ya… una chica tan normal… que ha sido la única en ponerme en jaque. La única que ha sido capaz de hacerme descontrolarme… y la única a la que he besado- le dijo esto último en un susurro

-JA! Eso sí que no me lo creo!

-Pues créetelo Bella, en biología te di mi primer beso…

Bella se quedo sorprendida ante su declaración y rápidamente aparecieron en sus mejillas los temidos coloretes. En ese momento en el que el silencio reinaba, Melisa se acerco con el pedido, moviendo sinuosamente sus caderas.

-A aquí tienen… ¿Si desea algo más? No dude en llamarme.- Le dijo a Edward guiñándole un ojo, mientras Bella rodeaba sus ojos.

Al tomar Edward su taza de café, vio que en la servilleta, había escrito un número.

-¿Perdona Melissa?

-Si….- SE giro con una sonrisa

-¡Creo que esto se te ha caído por error!- le dijo alzando la servilleta con un número

-Oh no… no hay error

-Si, si lo hay… porque no creo que te llame, teniendo la compañía que tengo

La muchacha giró hacia Bella, mirándola con odio.

-Oh… perdón.- Dijo con tono muy falso.- ¿Pensé que era tu hermanita no tu novia?

-Pues pensantes mal… de todas formas, te pagan para servir cafés, no analizar las vidas de tus clientes

Cuando la muchacha se fue con aire de derrota por las palabras de Edward, Bella le miro con una reprimenda reflejada en sus ojos.

-Edward… no creo que eso fuera necesario.

-Si… si lo era… por mujeres como esa… es por al que me comporto de una manera tan fría a veces. Además, me estaba sentando bastante mal, que se creyera superior a ti.

-Pero Ed, eso es lo que te estaba intentando decir… Yo soy muy normal comparada con ese tipo de chicas.

-Bella…. Ya te lo he dicho antes y te lo dije anoche…eres hermosa, pero no solo eso, sino que tienes mucho más que ofrecer que una cara bonita, y un cuerpo del pecado

Bella se volvió a sonrojar ante la respuesta de él, he intento calmarse probando el desayuno.

-mmmm ¡esto esta delicioso!

-¡te lo dije! Son los mejores que he probado

-¿Bueno y ahora que va ha pasar?

-¿A qué te refieres?

-Hombre… pues que después de lo de esta mañana… no se… no me apetece seguir peleando contigo.

-¡Wouuuu Swan! Esa es la mejor noticia que me puedes dar!- le contesto el burlonamente

-Ya… no te hagas el gracioso.

-Sí y no… me alegro que no desees discutir conmigo, pero me hace gracia que te tenga que repetir tantas veces lo mismo…

-¿insinúas que soy lenta de reflejos?

-Yo diría despistada… pero no viene al caso… cuando te dije que salieras conmigo.. lo decía en serio.. y no por el calor del momento..

-Me parece tan surrealista.

-Puede… pero me apetece realmente conocerte.. y para ser sinceros.- Se acerco más a ella a través de la mesa.- volver a repetir lo de esta mañana

-¿en serio?

-Sip.

-Ok, saldremos… pero no te creas que volverás a conseguir lo mismo… esta mañana me deje llevar, y no creo que suceda más.

-Oh…. Y eso

-Bueno… eso se supone que he de guardarlo para mi novio.

-Entonces… ¿quieres ser mi novia, Bella?

-Nop

-¿Pero por qué?

-Porque tu solo quieres eso de mi… por eso me pides que sea tu novia.

-Te equivocas… pero… está bien… te lo demostraré. ¿Me aceptas una cita?

-Depende

-¡BELLA! ¿Por qué me lo pones tan difícil?

-A) es divertido enojarte

B) creo que hemos empezado haciendo la casa por el tejado, y no quiero que te hagas una opinión errónea de mi.

C) depende de donde quieras llevarme y…

-Y si es una sorpresa.- la corto antes de que continuara con sus puntos

-..y D) odio las sorpresa

-Buffff! ¿Todas las mujeres son así de difíciles?

-No lo sé… no he salido con ninguna en ese sentido

-¡Bella.. no te hagas!

-¡Es verdad!... no lo sé…sé que soy muy rara.. y posiblemente no todas hagan lo mismo… ¡yo que sé!

-¿Siempre haces lo mismo cuando vas a salir con un chico?

-Tampoco lo sé

-¿Cómo no vas a saber eso?

-No-lo-sé…. Eres el primero

-¡No me lo creo! ¿Nadie te ha pedido que seas su novia o una cita?

-Bueno… Algunos me han pedido que le acompañe al Baile, pero como ni me interesaba… les dije simplemente que no iba asistir… pero ninguno me pidió una cita.

-Wouu… soy afortunado…Ahora entiendo la cara de algunos en el baile…¿Bueno aceptas una cita al cine o no?

-Cine si… gracias

-Ok Bella!¿A qué hora tienes que estar en tu casa?

-Mi padre no llegara hasta la hora de cenar… ¿Por?

-Que te parece si te llevo a que te cambies y nos vamos a Port Ángeles al cine.

-¿Quieres la cita ahora?

-Sip.

-Pero ¡Rose y Alice me están esperando en su casa!

-¿Quieres quedarte con ellas?

-NO…- se dio cuenta de que sonó muy ansiosa- es solo que tengo mi cosas allí.

-No te preocupes, mientras te cambias yo te las recojo…no creo que a mí me encierren y me hagan una encuesta… aún se cómo mantener a la gente a raya

-¿De verdad?

-Si Bella… aunque tú rompas mis esquemas… estoy convencido de que a ellas puedo controlarlas…

-Yo no estaría tan seguro… Alice puede ser terrorífica!

Ambos se rieron imaginándose a la pequeña muchacha acorralando a Edward. Terminaron su desayuno entre risas y la acompaño hasta su casa.

-¿Cuánto tardaras en arreglarte?

-Oh… en media hora- le contesto saliendo ya de su coche

-¿Tan poco?... si definitivamente tengo suerte… y ahora me dirás que odias las compras

-¿Cómo lo supiste?

-Bella… de verdad eres un bicho raro..

-Lo sé… pero tengo la impresión que eso es lo que te gusta de mi.

-Y tienes toda la razón. En 45 minutos estoy en tu puerta.

-hasta pronto entonces…

-Chao Bella! – Ambos se rieron ante el juego de palabras


 

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