Perdidos
Edward dejo caer la carta una vez que termino de leerla. Otra vez el dinero de sus padres, lo volvía a golpear. Cuanto más feliz y seguro estaba, la avaricia que le rodeaba volvía a jugar sus cartas poniéndole en la peor de las posiciones. Pero no temía por él, temía por su familia, por sus amigos y por esa preciosa niña que ahora se encontraba leyendo la carta. Impotente veía como el rostro de sus hermanos y sus novias, cambiaban al miedo y la incertidumbre. Queria compartir con ellos su buena suerte, darles lo que nunca tuvieron pero se volvió en su contra. Y ahora todos podrían correr la misma suerte, pero no se dejaría vencer, de niño se sintió apaleado, abandonado utilizado, pero ahora era un hombre y ante todo tenia y debía proteger a los que amaba. Saldrían de aquella Isla.
Tomar aquella determinación, le hizo cambiar su estado de ánimo. Siempre se había escudado en una máscara para que nadie viera su sufrimiento, para que le vieran fuerte ante todo y ante todos. Pero ahora, por fin, se había quitado esa mascara y lo más importante es que se encontraba completamente seguro de él, y confiaba plenamente en que regresarían a casa
-¿Qué significa esto Edward?- la pregunta de Jasper le saco de su ensoñación
- ¿No es obvio?
-Me estás diciendo que nos han abandonado en una isla a nuestra suerte.
-Si hermano. Nos han dejado en una bonita tumba.
-NO!... ESO ES IMPOSIBLE
-No Rose, eso es lo que viene a decir la carta.- la tranquilidad de las palabras de Edward dejaba a todos sorprendidos.- No quieren mancharse las manos de sangre, por lo que han preferido dejarnos abandonados en esta isla, para que corramos esa suerte por nosotros mismos
-¿PERO QUIEN?
-Supongo que la junta directiva del emporio Masen.- "Siempre eran los mismos" pensó para sí mismo
-¿Los conoces?
-Si, son los hermanos Volturis. Según tengo entendido eran amigos de mis padres, y ellos ya estaban a cargo de los puestos directivos, antes del accidente. Supongo que posteriormente se hicieron cargo de todo y ahora no quieren que yo retome lo que es mío.
-¿Edward, no fueron estos mismos los que intentaron adoptarte?- le pregunto Bella con miedo de que revolver el pasado que tanto daño le hizo, le infringiera algún dolor
-Si, Bella. Marco, Cayo y Aro, fueron algunos que intentaron acogerme para obtener todo el dinero.
-¿Pero por que ahora hacen esto? ¿Qué pueden conseguir con tu desaparición?
-No lo sé, pero juro que saldremos de esta y lo averiguare.- Edward rodeo con sus brazos a Bella, con ella se sentía aún más fuerte y seguro.
-Eso es muy optimista hermano.- dijo Emmett- ¿Cómo saldremos de esta?
-Emm, tu y Jasper habéis sobrevivido a cosas peores siendo aún niños… no creéis que podremos afrontar esto.
-Es diferente. En la ciudad puedes conseguir comida o robar la… ¿Cómo lo haremos aquí?
-Buscaremos la manera. Pero no me pienso rendir. Pienso sacar a Bella y a todos vosotros de esta situación. Me quieren a mí, y cuando ustedes salgan de esta… me enfrentare a ellos.
-Ok, hermano… me parece muy bien tus ganas de vendetta… ¿Pero cómo diablos sobreviviremos aquí?
-Buscaremos las radiobalizas, comida y algún sitio para guarecernos.
-¡Tú has visto mucha películas! – Rose estaba comenzando a ponerse algo histérica. Emmett la abrazo, pero nada la calmaba
-y qué prefieres Rose, quedarte en la arena tumbada esperando a que alguien se digne a buscarnos…
-Si- contesto aturdida ante la tranquilidad de su amigo. Todos estaban realmente sorprendidos de esa actitud
-¿Y si tardan tres días?
-Se supone que eres importante… ¿Cómo no te buscarían inmediatamente?
-Fácil Rose, Porque Edward Masen no está aquí, sino Edward Cullen, el cual reservo una excursión de dos días. ¿Crees que Demetri volverá al hotel informando que ha perdido la carga? No, lo más seguro es que desaparezca del mapa y nadie se imaginara que estamos perdidos en medio del océano indico
-Ok... ok... ya lo entiendo… no hace falta que me hables así… solo tengo miedo!
-Edward, tranquilo! Entiende que tenemos miedo… eso es todo.- le dijo Bella abrazando su cintura
-Y yo Bella y yo… tengo autentico pánico a que te suceda algo por mi culpa. Pero no pienso dejar que ese sentimiento me venza. No ahora que lo tengo todo, no!. Lo siento si he sido algo acido… pero no quiero que ustedes se vengan abajo… no ahora… tenemos que estar lo más serenos posible para pensar juntos y buscar soluciones. Yo estoy convencido de que saldremos de esta…
Aunque los ánimos no estaban en su mejor momento, los chicos pensaron que Edward tenía razón. Deberían luchar por salir de esa situación. Podrían tardar en localizarlos, y hasta entonces deberían sobrevivir.
Se descargaron las mochilas que habían tomado del yate, y se dispusieron a vaciarlas para saber con qué medios y material contaban. Las bolsas estaban vacías. No tenían nada de utilidad, ni latas de comida, las cantimploras no tenían agua. No había ni mapas ni brújulas… nada de nada.
-Mierda! No tenemos ni un maldito cuchillo- se quejo Jasper
-Chicos! He encontrado unos cocos- Gritó entusiasta Alice.-
-¿Cómo demonios los abrimos?- pregunto Rose
-¿Con un par de piedras?
-Emm, si hacemos eso, se chafaran y no podremos beber el agua que contienen- le contesto Jasper.
-¿Pero no tenemos cuchillo, tú mismo lo has dicho.
-Nop, pero tenemos la Zodiac
Todos miraron a Rose de manera extraña-
-¿Para qué coño nos sirve la zodiac?
-¿No soy mecánica?- les pregunto, pero ninguno vio lógica a su pregunta – ¡joder que espesitos estáis! Mirar, el motor tiene tres aspas, podría desmontar el motor y con las hélices hacer herramientas cortantes.
-Ehhh… y con la lona náutica, podríamos hacer un refugio del sol- dijo Alice llena de esperanza.
-¿Qué haríamos sin ustedes chicas?
-Pues morir de hambre!- le contesto Alice, muy orgullosa de las soluciones que habían encontrado Rose y ella.
-Alice!- la llamo Bella, mientras depositaba algo de leña para hacer un fuego.- Creo que en cualquier parte se pueden morir de hambre, como sean ustedes dos las que tengan que cocinar!
Alice la miro ceñuda mientras los demás echaban a reír. Con las bromas, consiguieron aliviar un poco la tensión y el miedo que momentos antes sentían.
Edward y Emmett, arrastraron la lancha zodicac, hasta bien entrada la arena. Con ayuda de la hebilla del cinturón, Rose improviso un destornillador para ir desmontando el motor.
-¿Dónde has aprendido hacer esas cosas?
-mmm veras Bella… tú te mentes en internet para buscar recetas, Alice lo hace para buscar las próximas rebajas o pases de modelo… yo busco como hacer chapuzas…
-¿Sabes que eres muy rara?
-Mira quien fue hablar… ¡la ratita de biblioteca!
-Ya Rose… puede que me gusten los libros, pero eso no es tan raro… lo que no es normal es encontrarse una rubia impresionante, que sea inteligente y además le guste la mecánica…
Rose le sonrió ante el comentario y siguió con su labor, consiguió realizar un par de machetes y un par de útiles cortantes. El resto de las piezas las reservo por si en un futuro las necesitaban. Con esos utensilios, los chicos cortaron un par de hojas de palmera y las chicas trenzaron las hojas haciendo unas cuerdas. Agujerearon la lona neumática y con esas sogas la ataron a un par de troncos. No sería una cabaña de lujo, pero al menos podían guarecerse del sol y del calor.
Bella y Alice habían recopilado todos los cocos que pudieron encontrar sin alejarse de la playa. Utilizando una bujía como punzón y una piedra, Emmett fue perforando los cocos para que sus amigos pudieran beber el agua de su interior, después, los abrirían completamente para comerse la blanca carne. También prendieron una gran fogata, para que si pasara algún barco, viera la columna de humo.
Algo más saciados y tranquilos, comenzaron a planear como buscar comida, agua y sobre todo las radiobalizas que Demetri les había mencionado. Algunos pensaban que serian seguramente una mentira de ellos, y que no existían las radios de emergencias. Otros creían que si existían, seguramente estarían destrozadas, pero nadie dijo lo que opinaba al respecto.
Después de organizarse, Edward y Jasper se adentraron en la selva para inspeccionar por los alrededores. Mientras en la playa Emmett trepaba de árbol en árbol, recogiendo los frutos. Plátanos y cocos era lo que más había.
-Ehhh ROSE!- Grito desde lo más alto.- Al final tu misma me has pedido que trepe… j aja j aja
-Si amor… si…. Pero yo que tu disfrutaría de esta salvaje libertad… cuando regresemos se acabaron todos esos jueguecitos...
-JOOOOOOOOOOOOOOOO!
-Anda… deja de quejarte y baja ya… ya tenemos suficiente fruta… deberíamos buscar otro tipo de alimento...
-¿Cómo que Rose?
_No lo sé Alice, pero no creo que esta sea la mejor dieta.
-Estoy de acuerdo…. OYE EMM… ¿Qué TAL SE TE DA LA PESCA?- le grito Bella
-MMM… no sé… nunca he probado… ¿pero cómo lo haremos?
-No sé… Tú eres el que más tele de todos ves…
-mmmm.. Podríamos con alguna pieza o alambre hacer un cebo… o… con una estaca intentar pincharlo….o… con una camiseta hacer una maya….
-Wowwww Emm, ¿De donde sacaste esas ideas?
-Bueno, algunas de la serie de Perdidos, otras de alguna películas de náufragos… no se… creo que la camiseta será la mejor opción…
-Yes… Venga… quitarte tu camiseta, si le anudamos las mangas y atamos el cuello, creo que servirá...
-Ehhh… ¿Y por que mi camiseta?- protesto como un niño pequeño
-Osito, por dos razones: primero, eres el único hombre que hay aquí, y segundo… no crees que nuestras camisetas son algo pequeñas.
-mmm… ups! Tienes razón.
Con la nueva herramienta, Rose y Emm se metieron en las aguas, para intentar capturar algún pez para la cena. Bella y Alice, preparaban una varas para poder asar los peces que encontraran… si es que tenían suerte.
Unos minutos después, cuando ya el sol empezaba a ocultarse, Emme y Rose llegaron hasta las chicas con unos cuantos pececillos, no eran muy grandes, pero al menos era comida. También aparecieron Los chicos cargando una caja metálica naranja. Cuando se aproximaron al fuego se sentaron junto as sus amigos, después de saludar a sus novias.
-¿Qué es eso Edward?
-Creo que es la radiobaliza… pero están destrozadas. ¿Rose, podrías intentar arreglarlas?
-No se Edward, se de mecánica, pero no sé nada de electrónica…
-¿Lo coches no tienen electrónica?
-si… pero es diferente…
-Rose... eres nuestra única oportunidad…
-Ok… pero no presionen… Ahora ya no hay luz suficiente. Mañana lo intentaremos.
Los muchachos se sentaron alrededor de la fogata, mientras Bella ensartaba el pescado y lo colocaba en el fuego. Aunque la situación no era la mejor, ninguno podía negar que se encontraban realmente bien y a gusto. Tal vez, si no pesara sobré ellos, que podría tardar en encontrarlos, esa tarde se podría haber convertido en una de las mejores acampadas.
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