Capítulo 2 .- Amanecer en el lago
Me desperté con las primeras luces del alba. La casa estaba silenciosa, pero ya no conseguía conciliar el sueño. Durante toda la noche estuve pensando en las palabras de mi madre. Me comprometí con ella, a esperar… pero realmente lo hacía por no hacerle más duro mi partida.
Saque de mi secreter mi diario, y comencé a plasmar en el todo lo que sentía. Lo venia haciendo desde los 12 años, era una manera de poner en orden mis pensamientos, mis sentimientos. A veces cuando lo volvía a leer, me sorprendía a mi mismo de lo que el día anterior había plasmado en él.
Si alguien leyera mis notas, se asustaría bastante de cuan negros eran mis pensamientos. La verdad es que no esperaba nada de esta vida, vagaba en ella como un sin techo lo hace por las calles. Era un barco que no encontraba puerto. Sabía que estaba deprimido, que la soledad que sentía me hacía enfermar cada día más. Me obligaba cada día aparentar, para no dañar a mis seres queridos y cercanos.
Me asome a la ventana de mi cuarto, y me apeteció escribir cerca del lago. Me vestí con ropa liviana y salí por el jardín posterior. Encontré el árbol que solía utilizar para estas ocasiones, y me ente en sus faldas. La vista era hermosa, y me trasmitía una gran paz. Me encantaba venir a esta casa, solo odiaba la vida social veraniega, la cual se incrementaba en esta época estival.
Cuando me sentí de nuevo preparado para retomar mis pensamientos, algo me llamo la atención. El sonido de un sollozo, se escuchaba no muy lejano a mi posición. Agudice la vista, y encontré una figura entrando poco a poco en el lago. Era una mujer, y su vestimenta… era como si fuera su camisón. Llevaba las manos ocultando su rostro. Me levante sigilosamente para no asustarla y me acerque más en la orilla…
-¡Por favor! Que esto acabe ya,… no puedo más… por favor….. VEN A POR MI.
Después de gritar esto, la mujer se hundió en las oscuras aguas…. Dios…. Se quería suicidar…No lo permitiría, por muy dura que fuera su vida, no permitiría que una dama se quitara la vida ante mis ojos. Me despoje de mi camisa, pensando que posteriormente ella la podría necesitar y salte al agua.
La busque y busque pero no conseguía verla. Aun no había suficiente luz para poder ver con claridad debajo del agua. Cogí aire de nuevo, y volví a sumergirme. Sin saber dónde dirigirme, nade de un lado a otro buscando, algún indicio de la mujer. Al final, conseguí distinguir una frágil figura. No luchaba, se dejaba hundir. Nade hasta ella, la agarre por la cintura y la subí a la superficie.
Conseguí acercarme a la orilla, y la cargué en brazos fuera del agua. Evite fijar mi vista en ella, pues sus ropas blancas se ceñían demasiado a su cuerpo. Era liviana y frágil, me centre en su rostro, su castaño pelo se pegaba a su frente. Su piel blanca, la hacía parecer una muñeca de porcelana.
La deposite en tierra firme, y comprobé su respiración. Ejercí presión en su tórax, en repetidas ocasiones, para provocar que su corazón volviera a latir. Me acerque a insuflarle aire a los pulmones, pero cuando le estaba entregando mi aire, mis labios rozaron los suyos, sintiendo una sensación extraña en mi cuerpo. Deseche toda sensación, no era el momento de analizarla y continué con la labor de revivirla. A la segunda vez que le di aire, comenzó a toser y expulsar el agua de su cuerpo. Sus ojos se abrieron de golpe y me eclipse con sus ojos. Nunca había visto unos ojos tan bellos y con tanto dolor en ellos.
En cuanto se dio cuenta de la situación se cubrió su cuerpo escondiese de mi. Voltee para darle privacidad y le tendí mi camisa seca. Sin decirme nada, agarró la blusa con sus frías manos, y de nuevo sentí esa misma sensación cuando me rozó.
-¿Por qué lo has hecho?.- Su voz destilaba odio, rencor… pero aun así era una dulce melodía
-Nunca permitirá que una dama, acabara con su vida delante de mis ojos.
-¿Y por qué no mirasteis para otro lado? ¿Por qué tuvisteis que devolverme a esta vida tan vacía? Tal vez su madre no le enseño que no debía meterse en las vidas ajenas…
Cuando volteé para contestarla, ya había desaparecido. ¿Por qué ese odio?¿Por qué decía que era una vida vacía?, la extraña mujer me ocasionó un sinfín de preguntas. Pero la que más me intrigaba es como se llamaría la dueña de esos ojos.
Recogí mi diario de donde lo deje, y entre en mi casa. Aún no se habían despertado, por lo que me encamine a mi cuarto. Una sensación extraña me inundaba el cuerpo. Me recosté en mis aposentos, y deje vagar mi mente, recordando cada rasgo de esa mujer. Me comprometí conmigo mismo que averiguaría cual era su nombre, y cuál era su pena para querer desaparecer de este mundo. De pronto me di cuenta, que yo estaba a punto de realizar la misma acción, pero de un modo diferente. ¿Cómo me atreví a juzgarla si yo siento que esta vida está vacía?. Pero ahora tenía una motivación… encontrar a la misteriosa dama.
Debí quedarme de nuevo dormido, ya que por la ventana entraba excesiva luz. Me incorpore y saque otra camisa de mi armario. Cuando baje, mi madre se encontraba ya en el jardín desayunando.
-¡Buenos días hijo!
-¡Madre!
-¡te ves diferente!¿Has dormido bien?
-Si madre, pero algo extraño me ha sucedido en la madrugada.
-¿Quieres hablar de ello?
-Madre, esta mañana desperté y al no conciliar el sueño, salí al lago a despejarme. Cuando vi a una joven que se intentaba ahogar, la salvé y en vez de darme las gracias me recrimino mi acto… no sé ¡Pero me siento extraño! ¿Acaso hice algo indebido, madre?
-No Edward, no lo creo, eres un perfecto caballero y tan solo hiciste lo que tu corazón y la razón de dicto. Aunque ella no te lo agradezca ahora, algún día lo hará. No te preocupes, hiciste lo que debías y me siento orgullosa por ti.
-Gracias madre!
Desayunamos tranquilamente, comentándome los planes que tenia hoy en el día. Yo no estaba muy interesado en acercarme al Club, por lo que permanecería en la casa.
Hasta que mi madre llego a la hora del almuerzo, me dedique a leer o tocar el piano. Había compuesto una nueva melodía, algo extraño en mi. Puesto que hacía mucho tiempo que no lo hacía y si componía algo era sumamente triste. Esta melodía era diferente, había nostalgia en sus notas, pero también un resquicio de felicidad.
Después del almuerzo, mi madre comenzó a arreglarse para la recepción que esta noche se celebraba. No me agradaba en absoluto asistir, pero tenía la esperanza de encontrar aquellos ojos color chocolate.
Poco antes de que llegara el crepúsculo, mi madre y yo nos encaminamos al salón de festejos, del club social. Comprobé para mi desgracia, que la familia Denali llegaba al completo. Eran buenos amigos de mi familia, y los tratábamos con bastante asiduidad. Pero empecé a sentirme muy incomodo cuando la pequeña de las tres hermanas, intentaba captar mi atención. Pero aunque era muy bella, la encontraba igual de insulsa que el resto de mujeres. También vi a otras de las familias, con las que mi padre trataba, creo recordar que eran Volturi o algo así. Era una familia europea, que se habían instalado en Chicago, hace apenas dos años. Con la mirada busque a los más allegados y pude ver a mis amigos, en un pequeño círculo conversando en la entrada, con sus respectivas familias. Estaban los Cullen, Whitlock, los Hale y por último las McCarthy.
-Madre! Te importa que saludemos a mis amigos.
-Claro que no! Además hace mucho que no hablo con la Sr.Cullen.
Nos acercamos a ellos y mi madre fue la primera en hablar.
-Buenas noches! Mucho tiempo sin verles…
-Elizabeth querida! ¿Cuánto tiempo?- Le saludo amigablemente la Sr. Cullen- Has de perdonarme pero no he tenido tiempo. Prometo que en breve retomaremos nuestras charlas.
-Por supuesto Esme, querida. Conmigo no tienes que excusarte. Siempre estarás perdonada.
-Permíteme que te presente a nuestras amistades.
-Por supuesto.
-Buenos ya conoces a la familia McCarthy y a los Whitlock, verdad.- mi madre asintió y los saludo.- Estos son la familia Hale, la preciosa Rosalie esta comprometido con el joven Emmett.
-Enhorabuena querida, aunque ya sabía por mi hijo de su compromiso, me alegra conocerla para felicitarla en persona. Es un buen muchacho…
Mi madre adoraba a mis amigos, a la verdad es que nos habíamos criado juntos, por lo que los conocía a la perfección. Y si Jasper y Alice, tienen que agradecer a alguien su enlace, es a mi madre. Pues se conocieron en una fiesta navideña en mi casa. La Sr. Cullen y mi madre, eran amigas de toda la vida. Y por cosas de la vida, no se volvieron a encontrar pasados unos años.
-Les parece si entramos.- nos invitó a movernos el padre de Alice.
Ofrecí el brazo a mi madre y nos encaminamos al hall de entrada. Como era la costumbre, los presidentes del club social recibían uno a uno a los invitados, presentando a la familia homenajeada. Al estar detrás de mi corpulento amigo, no conseguía ver nada delante de él. Cuando fue nuestro turno, mi madre se adelanto a mí para el saludo oficial.
-¡Buenas noches Sr Masen! Nos alegramos de contar con su presencia.
-Gracias querida, lamento que mi marido no pueda asistir, espero que comprendan
-Tranquila querida. Permítame que les presente a la Familia Swan. El es Sr. Chalie, Sra. Renee y su adorable hija la Srta. Isabella
-Es un placer, el es mi hijo Edward. En nombre de mi marido y en el nuestro les damos la bienvenida a nuestra ciudad.
-Es un placer Sr. Masen. Lamento que su marido no pueda asistir. Su prestigio le precede y estaba interesado en conocerle.
-Eso se puede arreglar Sr. Swan, con mucho gusto les invito a visitarnos.
-Le tomo la palabra, le agradecer que me mande recado cuando su esposo llegue.
-Así lo hare.
Cuando mi madre me dio paso después de la presentación, estreche la mano del caballero, bese la mano de su mujer. Pero cuando llegue a su hija, me quede paralizado. Ella era la dueña de esos ojos, era la muchacha que salve esa misma mañana. Mi corazón dio un salto, al volverla a ver. Y está claro que ella me reconoció, puesto que en su mirada detecte cierto rencor hacia mi persona.
-Srta. Isabella, un placer saludarla
-lamento no poder decir lo mismo.
Me susurró, desde luego no era el recibimiento que me esperaba. Claro que sabía que no me daría las gracias, pero no esperaba un saludo tan frio y cortante. La dedique la mejor de mis sonrisas y avance hasta mi madre.
La noche se acababa de poner interesante. Y había conseguido mi primer objetivo. Su nombre, Isabella Swan. Ahora solo necesitaba saber cuál sería su frustración.
Una atormentada Bella, que le pasará?, ya nos lo iras contando.
ResponderEliminarLa niña de la foto es tu hija?, es preciosa.
Besitos.