26 Secretos desvelados

La habitación estaba tenuemente iluminada, la luz del medio día entraba por los huecos abiertos de las cortinas de la habitación. Bella sintió un peso extra en su cintura, y un calor que se le hacía muy familiar, pese a ser la segunda vez que dormía con Edward. Esta se giro lentamente para no despertarle, y así poder ver su relejada cara. Las largas pestañas de sus ojos cerrados, su recta y perfecta nariz, y sus labios finos y seductores entreabiertos. Bella se sentía afortunada de tener a tal hombre en su cama.

Edward sintió la mirada de Bella, e instintivamente apretó su abrazo atrayéndola hacia él. Busco sus labios aún con los ojos cerrados, gesto que no paso desapercibido por Bella y le ayudo en su búsqueda. Sus labios se unieron en una danza llena de amor.

-¡Esto si son buenos días!- le saludo con una sonrisa

-¡Estoy de acuerdo!

-Bella! Me quedaría aquí toda la eternidad… pero creo que debiéramos bajar y comer algo… además quiero llevarte a un sitio.

-Está bien… si es lo que deseas!- le dijo inocentemente a la vez que volvía a besarle con más pasión.

-Bellaaaaa!.... ¡para!.... ¿En qué quedamos anoche?

-En hablar primero… -le dijo mientras besaba su cuello

-¿Entonces qué haces?- dijo con la voz ronca por el deseo que Bella le estaba despertando.

-¡tú qué crees….!

-Amor!... bajemos a desayunar…

-Agggghhhh….¿Cómo puedes tener tanto autocontrol?

-¡fácil!... solo con pensar en Carlisle, charla, su casa… se me corta toda la inspiración

-Ups! Es cierto…¡dios que vergüenza pase!

-¿pues imagínate si nos escuchan o entran en la habitación?

-Vale, vale- Se sentó inmediatamente en la cama- Me hs convencido….bajemos a desayunar!

-voy a ducharme a mi cuarto…te espero en la cocina…

Con esas, Edward salió de la habitación y se metió en la ducha de su cuarto, necesitaba una ducha bastante fría para poder hacer frente a su madre. Además de mantener la cabeza despejada. Hoy le contaría todo a Bella. Le demostraría quien verdaderamente es.

Veinte minutos después, bajo a desayunar, aunque por la hora sería más conveniente almorzar.

-¡buenos Días Ma!

-hola amor!... ¿veo que has dormido bien?

-no me puedo quejar… la verdad…

-Ed… soy tu madre… te conozco!

-Va… ma!... déjalo...- Se sirvió una taza de café y se sentó frente a su madre.- Esme! Hoy voy hablar con Bella. ¿Crees que hago lo correcto?

-¿por supuesto cielo? No tengas miedo… ella es diferente.

-¿Nos prepararías algo para llevarnos?

-Eso está hecho hijo!

Sin más se levanto y preparo unos bocadillos, una tortilla, ensalada y frutas. Antes de terminar Bella se había incorporado a ellos en la cocina.

-Wouu… ¿Y toda esta comida?

-Para nosotros, le he pedido que nos prepare el almuerzo

Bella asintió, y desayuno en silencio. Estaba inquieta por saber donde la llevaría. No le agradaban las sorpresas, pero confiaba plenamente en él. Una vez estuvo todo listo, se montaron en el coche.

-¿Dónde vamos?- le pregunto aunque se imaginaba que no obtendría respuesta alguna

-Ya lo veras… no seas impaciente.

A los pocos minutos, Edward tomo un camino de tierra similar al que tenia de acceso su casa. La maleza de los laterales estaba salvaje, lo que le decía a Bella, que aquel camino no era transitado. 200 metros después, delante de ella se erguía la cas más impresionante, que sus ojos habían visto. Era un palacio, comparado con otras casas. Incluso la majestuosidad de la casa cullen, se quedaba pequeña a lado de esta.

Edward paro el motor y ayudo a Bella a salir del coche, la cual aún no reaccionaba ante la casa. Esta era de tres plantas, con grandes ventanales. En la segunda y tercera planta, las habitaciones contaban con un hermoso mirador. El poche estaba escoltado por unas hermosas columnas. Tenía un aire victoriano, y parecía tener más de 100 años de historia.

-¿Dónde estamos?

-En mi casa

Bella se quedo en Shock ante la contestación de Edward. Este se encamino a la puerta sacando unas llaves de su bolsillo de la cazadora, y le abrió para que pasara. El interior estaba oscuro, grades figuras blancas se veían en todos los sitios. Los muebles estaban todos cubiertos por sabanas blancas, llenas de polvo.

-Perdona el estado… pero hacía muchísimo tiempo que no venia.

-¡Edward! ¿Qué es esto? ¿Cómo que es tu casa? No entiendo nada… como tú… puedes…

-De eso quería hablarte… ven… vallamos al jardín y te contare toda la historia. Creo que es hora de que la sepas, y confiar en ti. ¿Es lo que me pediste, verdad?

-si amor…

Edward la tomo de la mano y la guio hasta la parte trasera. Después de limpiar un par de sillas y el balancín del poche. Edward comenzó hablar.

-Bella! No sé realmente como empezar… Esme siempre dice que lo mejor es por el principio... pero en este caso... no se cual es. ME consta que me vas conociendo, pero si siempre me he mantenido frio, distante, seco... o como tu dices… si me he refujiado en una coraza. Ha sido por todo lo que he sufrido durante mi vida, ha sido una manera de protegerme… y me da miedo realmente desvelar como soy y porque soy así. Los que me conocen, son solo aquellos que se en ganado mi confianza y mi amor. Bella! Mi verdadero nombre es Edward Anthony Masen.- Ese apellido le sonó bastante a Bella, pero no sabía donde lo había escuchado.- Soy el único heredero de la cadena hostelera EMS.- Bella abrió los ojos ante aquella revelación, pues se decía que la fortuna de esa familiar era superior a la de los Hilton.- Mi padre y mi madre, murieron en un accidente de tráfico cuando yo tenía 3 años. Son pocos los recuerdos que tengo de ellos o mejor dicho… ninguno, pero recuerdo como mi vida se convirtió en un infierno a su muerte.

>Los que mis padres llamaban amigos, se peleaban por mi custodia. Pero realmente lo único que deseaban es mi fortuna. El testamento de mi padre, no había dejado claro quién sería mi tutor legal en caso de fallecimiento, error que cometió y que me supuso mucho dolor.

>Familiares que yo no había visto en mi vida, y amigos de mis padres… salieron por doquier intentando ser mis albaceas. Pase de casa en casa, y sin previo aviso....cuando ya me estaba habituando a una casa… me abandonaban y otro venia a recogerme. Nadie se preocupo por como un niño de esa edad, se podía sentir. Así que poco a poco, fui cerrándome en mi mismo. Sabía que nadie me quería a mí, sino que ansiaba mi fortuna.

>Aún con todo el dinero que tenia, acabe abandonado en un orfanato. Las razones no las supe hasta mucho tiempo después. En aquel lugar, me sentía solo, tan solo contaba con la ayuda de dos gamberros más mayores que yo, los cuales me defendían de los demás niños. Nadie me apreciaba y eso me hundía aún más. Contaba con la edad de 5 años cuando Esme Y Carlisle pasaron por el hospedaje. Cada vez que llegaba una nueva pareja para adoptar, todos se ponían sus mejores galas, y lucían sus hermosas sonrisas. Yo no. Aún así, Esme se fijo en mí y me llevaron a su casa.

> Yo era reacio a ello, pues suponía que ellos solo querían mi fortuna. La paciencia que tuvieron conmigo fue asombrosa. Mis desplantes, mi autismo mi manera de ser hizo llora innumerable veces a Esme. Pero ella, siempre me atendía con una sonrisa. Un año después de mi llegada a su casa, adoptaron a esos dos muchachos del orfanato, Emmet y Jasper. Ellos pensaron que así tal vez, dejara de lado mi comportamiento. Pero lo único que obtuvieron es que tenía compañeros de armas. Ellos eran tan reacios como yo a creer en el amor fraternal. Sus historias son aún más tristes que la mía… pero eso es algo que ellos deberán contarte.

Después de ser expulsados del último colegio cuando yo tenía 13 años, Carlisle se enfado conmigo por la manera en que respondí a Esme y me abrió los ojos.

>Ellos se habían enterado de quién era yo cuando fueron a preparar los papeles de adopción. Los cuales fueron imposibles de tramitar por las clausulas que había sobre mi fortuna. Lo que no sabía es que nadie, absolutamente nadie podía tocar ese dinero. Todo lo que Ellos me habían comprado, y que yo creía que estaban derrochando mi fortuna, no era más que sus ahorros. Los cuales como has comprobado, no son pocos. Todos aquellos que me habían acogido, habían intentado adueñarse del dinero. Pero si mi padre cometió el error de no dejarme tutor, si había hecho lo correcto con la fortuna.

>Los negocios estaban a cargo de la junta directiva, y ellos se llevaban un gran porcentaje de las ganancias. Por lo que así se aseguro el futuro de EMS. Yo era el único que podría disponer de ese capital, cuando consiguiera graduarme en la universidad. Todos los gastos de mi educación, deberían ser costeados por mis tutores. En mi quedaría si los recompensaba después o no.

Bella escuchaba atónita las palabras de Edward, no sabía que decir. Este continúo relatado.

-Ese día comprendí que ellos eran diferentes. Deje de comportarme mal, y desde entonces adopte el apellido Cullen para pasar más desapercibido. Mis hermanos, los cuales legalmente eran Cullen, lo adoptaron también, puesto que se habían negado simplemente por mí.

>Mi comportamiento cambio respecto a ellos, y comencé a centrarme en los estudios. Esme descubrió la sensibilidad que tenia respecto a la música, y ella misma me enseño a tocar el piano. Cosa que se convirtió en mi mayor pasión. Pero mi desconfianza en la gente continuo, y se acrecentó cuando en varios colegios, después de enterarse realmente que no era Cullen sino Masen, se aproximaban a mi por el interés. Así ha sido hasta ahora. Realmente regresamos a forks, no por ser expulsados, sino para mantener mi anonimato.

-Edward!.... no sé qué decirte…

-No digas nada Bella. Si te he contado todo esto, es porque confío plenamente en ti. Sé que no me amas por mi dinero. Ni siquiera te habías fijado en mí. Cuando yo desde el primer día que llegaste no podía hacer otra cosa que mirarte. Y cuando por fin consigo acercarme...

-¡dirás caerte!

-Bueno sí… tropezar, tirarte… como lo quieras decir… pero si te soy sincero, te vi en el pasillo y no quise desperdiciar la oportunidad.

-¡LO HICISTE ADREDE!

-Si… y no me arrepiento… aunque me contestaras de esa manera. Te aseguro que me desconcertaste, que me hervía la sangre y me desesperaba. ¿Cómo no te fijabas en mí? Ese día me sacaste de mis casillas. Yo solo quería saber cómo eras, y me lanzaste un cubo de agua fría. Y eso fue peor… porque me gustabas más. No eras superficial, no me mirabas como un cacho carne,… como hacen algunas… ni tampoco sabías quien era yo…

-Ehhh.. Ed…esto…. Si te soy sincera…Has de saber que cuando estoy nerviosa grito mucho

-¿Te ponía nerviosa?

-Dios!... Pero si un adonis se me cayó encima… no veas las peleas internas que tuve cuando encima me sonreíste…

-Wouuu… pues si lo escondías bien… si casi me arrancas la cabeza...,

-Tal vez es porque yo también me camuflo detrás de una fachada…

-De eso me he dado cuenta… Tu sarcasmo, tu carácter fuerte, el ser tan protestona y testaruda… solo lo haces para protegerte. Sé que tienes buen corazón, eres desinteresada, dulce y cariñosa… por eso quería ser completamente sincero contigo…

-Gracias!... pero aún no me has contado todo…

-Ehh…

-Veas… Una tarde habla con mi padre… y me conto varias cosas…

-¿cosas?

-Aja… ¿Qué trato tienes con el Instituto para que no os puedan echar? ¿Qué es eso de los créditos..?

-Ahhh…. Eso… bueno… como sabes Emmett es bastante bromista…y Jasper…

-Jasper es más peligroso que Emm

-Cierto… Así que gracias a Charlie llegamos a un acuerdo con el colegio. Siempre y cuando las notas no bajen, ellos estarán libres de ser expulsados. Ya que una más en sus expedientes, y no podrán graduarse como se debe. Además, para incentivarles a que se comporten bien, dependiendo en cada trimestre las veces que hayan estado castigados, obtendrán un crédito Extra para la graduación. Así conseguían limpiar algo su expediente académico.

-¿Por qué hablas en tercera persona?

-Porque yo estoy exento de ese trato…

-Pero… el profesor te amenazo con quitarte un privilegio o algo similar

-Si… la sala de música.

-Ehhhh.!!!

-Cuando el colegio acepto esas pautas para estos dos. Mi padre y yo nos comprometimos a comprar todo el material necesario para el aula de informática y Música. De la cual, yo tengo libre acceso, y es eso lo que quería quitarme el profesor Bennett. Pues él es el responsable de esa sala.

-¡Dios Edward! ¡Esto es como la novela de Santa Barbará!

Edward se rio del comentario de Bella, ella siempre le sorprendía con sus reacciones.

-Puede ser… así que el teniente Cruz… es tu padre… ya que el siempre a supervisado que todo este correcto. Y si alguno de esos se pasa de la raya…

-¡AL CALABOZO!...

-Exacto!...pero en serio… qué opinas de lo que te he contado.

Bella recapacito un poco antes de hablar. Quería elegir bien las palabras.

-Edward… comprendo tu postura, tu comportamiento y todo… se que lo debes haber pasado mal. Y te agradezco la confianza que me has dado…pero ahora… después de saber todo… no se… tengo miedo...

-¿Miedo?

-Si… y si cuando te gradúes y tomes tú puesto… te das cuenta de que yo no estoy a tu nivel…

-No seas tonta… pero por un lado me hace feliz lo que acabas de decir...

-¡ME TOMAS EL PELO!- le gritó confusa, le acaba de desvelar su miedo y a él le hacía feliz… empezaba a dudar de si estaba bien de la cabeza.

-No Bella… me hace feliz porque estás dando por supuesto que llegaremos juntos a ese día…me alegro, porque no estás pensando en cazar mi fortuna… sino que tienes miedo que te aleje por ello… me alegro por que veo que no me he equivocado contigo al contártelo… me alegro… por que se que te amo… y que estaremos siempre juntos.

Ante aquellas palabras, Bella se trago su enojo y se lanzo a sus brazos para besarle. Solo le importaba él, y le estaba asegurando un futuro y una vida juntos.

Ese beso subió de nuevo de tono, tal y como había pasado la noche anterior. Ambos se estaban entregando sin miedos ni mentiras. Ambos se entregaban a sus caricias con el corazón abierto… pero todo fue interrumpido por un estrepitoso ruido.

-Olvídate del teléfono Bella!


 

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