-mmm! No puedo Ed.… ¿Qué tal si es mi padre?
-¿Qué tal si es alguna de tus amigas…?- le decía mientras le besaba el cuello
-Para Edward!.... he de atender…
-Nop
-Ed...Ward!- intentaba salir de su abrazo…
-Ok… pero El viernes serás mía… solo mía!
-Mmmm … para eso faltan tres días…
-Tu misma…
Bella bufo, pero salió finalmente de sus brazos, y tomo su móvil del bolsillo de sus vaqueros.
-¿diga?
-Bells.. ¿Por qué demonios has tardado en contestar?
-Ali… esto… tenía el móvil en la otra punta… ¿Qué pasa? ¿Cuál es la emergencia?
-ya…- Se burlo Alice- Bueno lo que sea… Estamos camino a casa de los Cullen, para recogerte… nos vamos de compras…
-No… yo no vo…
-De eso nada señorita…. Te vienes de compras y no hay discusión!
-Alice! ¡yo no necesito comprarme nada! ¿Por qué tengo que acompañaros?
-Isabella Marie Swan… Tú vendrás de compras y es mi última palabra… así que ve preparándote que estamos en 5 minutos…
-Ali... no estoy en casa de los cullen… - miro a Edward que le señalo con las manos el tiempo que tardarían.- esperarme 5 minutos…vamos de camino.- Confirmo a su amiga derrotada.
Cuando Colgó, Edward tenía en su cara una sonrisa de autosuficiencia, de las que dicen "Te lo advertí". Ella volvió a bufar y negó con la cabeza.
-Vámonos antes de que Alice nos mate por hacerla esperar más de lo debido.
-¿Tanto miedo la tienes?
-SIP… ese duende puede ser muuuuyyyy maleficooooooo….
-Tranquila! Yo te defenderé de ella…
-JA… ¿Cómo si pudieras?
-Bella!... El Viernes..
-Si… el viernes, estaremos solos…
Con esa promesa la beso y la beso en la frente. Salieron de la mansión Masen y en menos de diez minutos estaban devuelta en la casa de los Cullen. Alice y rose, esperaban en el salón de la casa impaciente. Cuando llego Bella, la arrastraron a la puerta y la metieron en el coche de Rose, el cual recogieron después del instituto.
En una hora, estaban en Port Ángeles en el centro comercial. Alice, corría por los pasillos arrastrando a una perezosa y agónica Bella. Sus amigas la obligaron a entrar en infinidad de tiendas probandose miles de vestidos, camisas, faldas y zapatos. Aunque Bella se negó rotundamente, no le sirvió de nada. Alice era capaz de meterse en el probador con ella y vestirla como si de una niña de 3 años se tratara. Y eso era más vergonzoso aún. Así que desistió de forcejear y se probó todo lo que sus amigas le pasaban.
A la hora de pagar, la disputa volvió, pero la batalla estaba perdida. Por muy testaruda que fuera Bella, Alice lo podía ser más. Cargadas de miles de bolsas, salieron de nuevo a los corredores, buscando la ultima tienda y según Rose y Alice, la más IMPORTANTE.
Bella estaba asustada, sospechaba que algo tramaban sus amigas, pero por mucho que las preguntaban tan solo conseguía una única respuesta…
-Ahora tenemos trabajo… luego hablamos... ok!
Cuando llegaron a la puerta de la tienda que tanto ansiaban sus amigas. Bella freno en seco en la entrada de la misma.
-Ehhh " Victoria Secret"!!!! ¿Qué demonios necesitamos de aquí?
-ALICE!!!
-Nada de Alice… ENTRA!
Bella entro la primera en la tienda seguida de sus amigas, cada vez que pasaban entre percheros de ropa interior y camisones, comenzaban a lanzarle ropa a Bella.
-Nop… esto no… me niego… Alice… si no tapa nada
-Bells… tapa lo justo y de eso se trata… no lo hagas más difícil... vale...
-¿Pero para que necesito esto?
-Vamos amiga.- tercio esta vez Rose.- No me digas que Ed. y tu no habéis pensado en "intimar"- le dijo marcando las comillas con los dedos, y Bella comenzó a sonrojarse.- Ves… tu cara me dice que es cierto. Como amigas, debemos prepararte, tienes que estar lista en todo momento por si llega la ocasión...
Bella agacho la cabeza y escondió su cara entre su mata de pelo.
-Hubiera habido ocasión si no es por esta estúpida salida de compras!- mascullo entre dientes
-¿COMOOOOO?- gritaron al unisonó
-¡Pues eso!... y no creo que todo está ropa sea necesaria… se que a él le da lo mismo
-Ahí amiga… ¡que poco entiendes de hombres! Aunque no lo digan… a ellos les encantan vernos hermosas y con estas...- dijo rose señalando un conjunto minuculo de encaje. – prendas!, ya que saben que es solo para ellos… ¿No quieres estar preciosa para Edward?
-Si… pero me muero de la vergüenza con eso puesto… Rose... ¡yo no tengo tu cuerpo! Con eso voy a estar Ridícula
-¡Que tonterías dices Bella! – Le espetó Alice.- Tienes al chico más guapo del instituto a tus pies… y aún piensas que no eres hermosa…Mira… dejemos esta conversación en este punto… no quiero discutir ahora... ¿Cuándo os habeís citado?
-El viernes
-Pues tu disfruta de lo que queda de semana y deja el resto a nosotras... ese día hasta tu te veras hermosa.
Con esa promesa sus amigas y ellas terminaros las dichosas compras. Cuando Regresaron a Bella a su casa, Esme las invito a cenar. La mesa de los Cullen había crecido mucho, y el matrimonio se encontraba feliz y orgulloso de sus hijos. Pues adoraban a las tres muchachas.
Todos habían notado el cambio tan radical que los hermanos Cullen habían sufrido, y obviamente se debían a sus parejas.
El resto debido a la rutina, paso rápidamente. Bella hablaba cada noche con su padre, el cual le confirmo que llegaría el sábado a la tarde. Por las mañanas desayunaban juntos, Emmett y Jasper, salían primero en el Jeap para recoger a las chicas, y Edward y Bella, tomaban el coche de este para ir al instituto.
En las clases, todo seguía una monótona rutina. Recogían a las chicas en sus salones entre las clases, y las acompañaban a la siguiente. Todo el mundo veía como el grupo era solido e infranqueable. Muchas chicas, las miraban con envidia. Tanya con odio y rencor, pero evitaba cruzarse con alguno de los seis.
Las bromas de los hermanos, disminuyeron y los profesores estaban contentos y aliviados. Las tardes, se juntaban y preparaban sus tareas juntos. Así paso los días hasta el viernes. Que al llegar a la casa de los Cullen, las chicas, se robaron a Bella llevándosela a la habitación que ella ocupaba en esa casa, dejando a los chicos entretenidos en la sala con el nuevo juego de emmett de la X-Box.
-Eddy! ¿Qué planean las chicas? Se han llevado a Bella como si de una muñeca se tratara.
-No lo sé Em… ¡pero deja de llamarme Eddy!
-¿hacemos algo esta noche?
-no Jax, Bella y yo tenemos planes
Los chicos le miraron con una sonrisa picarona…
-Ohhhh Eddy se va hacer mayor!!!
-Dejarme en paz!
Las chicas mientras en el cuarto, obligaron a Bella a ducharse, la peinaron y la maquillaron. Tomaron algunas de las prendas que compraron y la obligaron a ponérselas. Después de tres horas de sufrimiento para Bella, cuando esta se miro al espejo, no le quedo otra de agradecer a las chicas.
-Woouuu… ¿Esta soy yo?
-si Bella… esa eres tú. ¡Por más que te lo niegues eres preciosa!
-bueno... ¡El maquillaje hace milagros!
-No Bella.- fue el turno de Rose.- En tu caso, no ha hecho falta mucho, solo marcar la materia prima. Recuerda una frase…"Aunque el mono se vista de seda…
-Mona se queda"- termino Alice.- si tu no fueras bonita, nosotras no habríamos conseguido este resultado… ahora baja y deslumbra a tu novio…
Con algo de miedo, Bella bajo las tres plantas de la mansión encaminándose al salón. Los chicos al oír los tacones, dejaron el juego y las miraron llegar.
Edward POV
No me podía creer lo que estaban viendo mis ojos. Bella estaba sumamente preciosa. Bajaba algo insegura por las escaleras, me imagino que por temor a caerse ya que llevaba unas sandalias de un alto tacón. Las cintas de seda de las sandalias, se cruzaban en sus piernas. Al percatarme de ese detalle, no me quedo otra que seguir observando tan deliciosa imagen. Sus piernas largas resaltaban con esas endemoniadas sandalias. La visión de sus piernas continuaba hasta un poco más arriba de las rodillas. Donde una ajustada licra comenzaba a marcar cada curva de mi preciosa novia. El Azul eléctrico de toda su ropa, remarcaba su pálida piel.
En su cintura, se recogía el tejido formando un enrejado que subía hasta su busto, el cual destacaba en un hermoso escote. Su pelo suelto y con terminaciones en rizo, daban ganas de agarrarlo. Su cuello y sus hombros desnudos, dejaban ver la deliciosa piel de Bella. Tenía ganas de hacerla mía. Nunca había sentido esa necesidad, pero Bella había vuelto mi mundo cabeza abajo.
La quería para mí, y ese vestido me prometía que seria mía esa noche. Me acerque a ella perdido en sus ojos marrones, esos que desde el primer día habían robado mi alma.
-Estas preciosa Bella… aunque tú siempre lo eres… esta noche… Brillas!
La tome las manos y la bese dulcemente.
-Estas lista!
Ella me afirmo con la cabeza y me sonrió. Mi corazón estaba a punto de estallar con ese simple gesto. La conduje hasta mi coche y abrí la puerta para ella. Esta semana le había pedido ayuda a mi madre. Ella había preparado mi casa para nosotros. Aunque en un principio me moría de vergüenza al hablarlo con ella. Esme se mostro feliz de poder ayudarme y me dijo que se ocuparía de todo. Por lo que realmente no sabía que me encontraría cuando llegáramos allí.
Durante el trayecto, ninguno dijo nada. Yo estaba sumamente nervioso por lo que me imagine que ella estaba igual que yo. Cuando entramos por el camino, una sonrisa nerviosa se instalo en su cara. Estaba aún más hermosa con ese brillo en los ojos y ese tono rosado en sus mejillas.
Aparque y la ayude a bajar. Cuando entramos en el recibidor, el olor a velas y flores frescas llego a nosotros. Las sabanas y polvo que eran habituales en la casa, habían desaparecido, dejando ver todos los detalles de mi casa. Bella estaba asombrada mirando a todos los lados.
-Esta preciosa
-Si… Esme ha hecho un gran trabajo.
La lleve hasta el salón principal donde mi madre había preparado un la mesa. Un bonito mantel la cubría, y había dispuesto la vajilla de mi familia junto a numerosas copas. Al lado de la mesa una coctelera contenía una botella de vino.
En mi piano, había otro candelabro como el de la mesa y una bandeja de fresas y dos copas de champagne. Todo estaba perfecto, debería hacerle un gran regalo a Esme.
-Edward!... esto es….No tengo palabras.
La sonreí y la atraje hasta mí para besarla. Un carraspeo nos llamo la atención, me gire y pude ver a un muchacho esperando en la puerta de salón
-buenas noches Señor Cullen, Esta noche seré su camarero, cuando ustedes gusten les dispondré la cena.
-Gracias! Cuando quiera puede empezar.
Acompañe a Bella hasta la mesa y le retire la silla para que se sentara. Enseguida el camarero del catering nos sirvió el vino y la comida. La cena fue deliciosa, no sé si era realmente buena la comida, o estar cenando con Bella la hacía así de buena. Hablamos de todo, era lo bueno que teníamos, que nuestra conversaciones siempre eran fluidas. Aunque las veces que no hablábamos el silencio no era incomodo, sino lo contrario. Muchas veces no nos hacían faltas palabras, solo nuestras miradas nos decían lo que queríamos saber.
Me sentía afortunado de haberme encontrado un ángel en mi camino. Ella me amaba por mí mismo, no por quien era ni por lo que tenia. Ella no se sintió engañada ni traicionada cuando le conté mi vedad, sino que me comprendió y lo único que se fijo fue en el dolor que había sufrido. Sé que muchas solo se hubieran detenido en mi apellido y en mi fortuna. Pero Bella no. Ella le daba igual esas cosas y eso me impulsaba a querer dárselo todo.
Después de cenar, el camarero se retiro a la cocina y a los pocos minutos, el y una cocinera se despidieron. Nos quedamos solos en mi casa.
-Ven. Quiero mostrarte algo
La lleve hasta mi piano, tome la botella de champagne que descansaba sumergida en hielo y lo serví en las dos copas. Le entregue una a bella y me senté en el banquillo del piano.
Mis manos se fueron a las blancas teclas de marfil y comenzó una melodía, la primera que aprendí a tocar, y la única que recordaba que mi padre tocaba. Era el único recuerdo nítido que tenia de ellos, y lo quería compartir con Bella.
-¿Claro de Luna?
Me pregunto y me sorprendió que la conociera, asentí y la conteste.
-Si, Debussy es uno de mis preferidos. Y la única cosa que recuerdo de mi padre.
Ella me sonrió cálidamente y tomo una de las fresas que descansaban encima de la brillante y negra tapa del piano. Se la llevo a sus labios mientras se recostaba ligeramente sobre el piano, y por primera vez en mi vida, desde que comencé a tocar el piano, una nota se me fue. Ella pícaramente me miro con la fresa aún rodeada por sus carnosos labios. Mi imaginación volaba y lo único que deseaba es que tuviera otra cosa en su boca.
La mordió de una manera que se me hacía demasiado erótica y de nuevo otra nota se fue. Estaba claro que no podía seguir tocando Bella era consciente de lo que me estaba provocando. Tomo otra fresa y esta vez la hundió en su copa para mojarla, la cogió con sus largos y delicados dedos y se acerco a mí con ella.
Rozo mis labios con la fresa mientras ella se mordía el labio inferior. Yo ya no era consciente de las teclas que estaba tocando, y me concentre en la fresa que ella rozaba en mis labios. Abrí la boca y la introdujo. He de reconocer que la fruta estaba exquisita, pero ahora no deseaba tomar nada más que a ella.
-Estas nublando mi juicio Bella.- mi voz sonó rota por la excitación. Una que no había sentido en mi vida. Todo era nuevo para mí, y sabía que para ella también. Así que me deje llevar tal y como ella lo estaba haciendo.
Le quite la copa de su mano y la agarre por la cintura atrayéndola hasta mí. Abrí mis piernas y la aproxime lo máximo a mi cuerpo. Mi cara llegaba a su plano vientre y me hundí en su cuerpo. Mis manos comenzaron acariciarla, y sentí como se estremecía entre mis caricias. Sus manos agarraron mi pelo y tiro mi cabeza hacia atrás. Sentí como sus labios se estampaban en los míos con una urgencia y un deseo conocidos ya para mí.
Ella sentía la misma necesidad que yo. Me levante y la empuje hasta que su espada toco el piano, Agarre su firme trasero y la alce hasta sentarla en el. Ella rodeo con sus piernas mi cuerpo, pegándome a ella. Nuestro beso se estaba convirtiendo en más salvaje, y me negaba a respirar para no apartarme de su dulce miel. Más exquisita aún que la fresa. Pero mis pulmones me quemaban y necesitaba el aire tanto como su contacto. Bese y mordí el lóbulo de su oreja. Ella llevo sus temblonas manos a mi camisa y comenzó a desabrochar uno a no los botones. El ardor que sentía dentro de mi estaba a punto de desbordarme. Con mis manos encontré la cremallera de su ajustado vestido y la baje suave y lentamente. Su piel se descubría para mí, y la acariciaba según se quedaba libre de esa suave prisión. Cuando conseguí terminar con la cremallera, el vestido de palabra de honor se calló hasta sus caderas, dejando al descubierto un hermoso conjunto Azul eléctrico sin tirantes. Sus pechos llenos, duros para mí, me llamaban a probarlos. Nunca me imagine una vista tan hermosa.
-perfectos, hermosos!
Susurre en su piel, mientras me zambullía en su pecho para acariciarlos con mis labios. Ella dejo escapar un gemido y miles de descargar recorrieron mi espalda. Ella arrastro mi camisa por los hombros y la deje terminar su labor.
La baje del piano y término de caer el vestido. Aún era más hermosa de lo que estaba imaginando. La tome entre mis brazos y subí por las escaleras de madera. En la primera planta se encontraba el dormitorio principal. Este tenía una de las dos grandes puestas de roble abiertas invitándonos a pasar. Entre por el umbral del dormitorio. La estancia era grande pero acogedora. Una hermosa cama reinaba en medio de la habitación. Los cuatro postes del dosel tenían agarrados unas suaves cortinas de gasa. Sin soltarla, abrí la hermosa colcha dorada que cubría la cama y tumbe a mi princesa en medio de la gigante cama.
Su cabello caoba resaltaba aun más entre las blancas sabanas. Me tuve a su lado y comencé a acariciar su suave piel. Nuestros labios volvieron a encontrase en una dulce pero salvaje danza. Yo estaba llegando a un punto de no retorno. Mi pantalón ya no poseía retener más mis ganas de sentirla. La mire a los ojos.
-¿estás segura de que quieres esto?
-Si… nunca lo he deseado tanto… continua por favor.
Su voz en un susurro solo hico incitarme más. Mi rápidas manos desbrocharon su sujetador y ante mi quedaron libres su dos perfectos pechos. Seguí mi impulso y me lleve uno inmediatamente a mi boca. Notaba como su pezón se endurecía por la excitación y sentí la necesidad de morderlo y succionarlo. Bella gemía y se apretaba más a mí. Sus manos recorrieron mi pecho y llegaron hasta la hebilla del pantalón. En un movimiento ágil, lo desabrocho y arrastro el pantalón y mi bóxer hacia abajo. Sin detenerme en mi tarea de saborear su pecho, la ayude a quitarme las molestosas prendas.
Pero ella aún seguía con una pequeña braguita de encaje. Baje arrastrando mi lengua por su pecho, después su vientre, hasta llegar al pequeño encaje. Lo agarre con mis dientes con cuidado de no hacerle daño, y tire hacia abajo. Entre jadeos levanto su cadera facilitándome la labor. Cuando llegue a sus rodillas, termine de quitárselas con las manos, mientras subía a besos por sus piernas de nuevo. Nunca pensé en sentirme tan natural haciendo esto, pero con Bella se me hacia fácil todo.
Llegue hasta su centro de placer, y quise probar su sabor. Acaricie sus labios con mi lengua y un grito de excitación se escapo de su garganta a la vez que arqueaba su espalda. Mi miembro volvió a crecer más si eso era posible. Ansiaba sentirme dentro, pero era tan exquisita que preferí darle a ella primero placer.
Jugué con mi lengua en su sexo, y sus movimientos y jadeos eran cada vez más salvajes
-Ed...Ward... por... fa...vor
-dime!
-Te necesito... YA
Sus ojos abiertos estaban negros de la excitación. Pero no lo dejaría ahora, sabía que se encontraba cerca. Introduje uno de mis dedos en su sexo y me volví a morder sus duros pezones, mientras bombeaba dentro de ella. Note como sus músculos se tensaban y su cuerpo comenzaba a temblar a la vez que gritaba mi nombre. Estaba en el paraíso, nunca nadie me explico que te podías sentir así. Cuando ella se vino en mí, me coloque entre sus piernas y roce nuestros sexos.
-Cariño... esto dolerá!
-HAZLO DE UNA VEZ!
Sus deseos eran órdenes para mí, yo sentía la misma necesidad de sentirla, así que me introduje en ella lentamente para que el dolo fuera a menor. Sentí como llegaba a la barrera y de una estocada la rompí y me introduje completamente. Un grito y se paralizo, lo que me asusto
-¿Estas bien amor?
-Si… no pares mí... amor…
Una vez se adaptaron nuestros cuerpos, comencé a moverme. Era asombroso como nuestros cuerpos encajaban a la perfección. Ella estaba hecha para mí. Su cuerpo encajaba en mi cuerpo, y nuestros sexos eran como un puzle, donde dos piezas encajaban a la perfección. No sé cuánto tiempo fue, no sé cuantas veces me moví encima de ella. Solo sé que me sentía completo, cada poro de mi piel me exigía el contacto de su piel. Bella me marcaba el ritmo y yo accedía a sus deseos. Cabalgamos juntos hasta la cima del Nirvana. Gritamos nuestros nombres y caímos juntos entre espasmos y convulsiones.
Había sido nuestra primera vez, nos habíamos entregado mutuamente y así seria para siempre.
-TE amo Bella
-Te amo Edward
-prométeme que siempre estarás a mi lado
-No hay otro sitio donde desee estar
Y con esa promesa nos quedamos dormidos uno en brazos del otro. Me di cuenta de que no usamos ningún tipo de protección, Carlisle me mataría si se enterara de nuestro error. Pero a mí me daba lo mismo. Sabía que ella estaría siempre a mi lado y lo demás carecía de importancia.
Nada ni nadie me separaría de ella. De mi chica peleona, de mi fierecilla domada, de mi ángel de mi amor. La única que había conseguido doblegar al rebelde que había dentro de mí.
Con ella entre mis brazos, nada me preocupaba. Hoy era hoy… y el mañana… lo escribiremos juntos.
Fin… por ahora
No hay comentarios:
Publicar un comentario