Capítulo 14 Rehaciendo la vida

Pasaron tres meses de la muerte de mi padre, nadie te dice como debes de reponerte ante la muerte de un familiar. Pero si pienso que para mí fue duro, solo ver la cara de mi madre, me hacía ver que para ella, era aún peor.

Eso me dio mucho que pensar. No quería que Bella pasara por algo semejante. Por lo que las ganas de venganza se fueron desvaneciendo en el tiempo. Tampoco es que hubiéramos tenido muchas noticias sobre el susodicho. Así que dejamos las investigaciones, y nos centramos en nuestras familias.

Doy gracias al apoyo de mi novia y de su familia nos brindaron. Charlie, me ayudo en todo lo referente a los papeles legales de mi padre, y sobre las decisiones que tuve que tomar sobre su negocio. Si pedirle nada, tomo el control como un padre hubiera hecho. Renee, se ocupó de mi madre. La obligaba a vestirse y a pasear junto con Esme y ella. Y Bella, que puedo decir de mi ángel… Ella casi vivía con nosotros, durante el tiempo que mi madre veló a mi padre. Ella se ocupó de la casa, daba órdenes a las muchachas y ella misma compraba los víveres que necesitábamos. Estaba claro que era toda una mujer, y me sentía orgulloso de tenerla a mi lado. Ella consiguió aliviar mi dolor, y soportó junto a mí la dura carga de la responsabilidad.

Cuando leímos el testamento que mi padre dejó, nos llevamos la sorpresa de que todo, absolutamente todo estaba a mi nombre. Me acababa de convertir en el dueño, no solo de la casa, sino de todas las acciones del bufete de abogados de mi padre.

Carlisle, el cual me ayudaría con la idea de la medicina, abogo por que debiera centrarme en los asuntos que mi padre dejó pendiente. Y así fue como comencé dos oficios. El que había elegido y el que me había otorgado la responsabilidad.

Mis tardes las pasaba estudiando ambas carreras. Bella, me apoyaba incondicionalmente. Por desgracia, tuvimos que retrasar nuestros planes de boda. Era lo que más deseaba, pero tras la muerte de mi padre, yo era el responsable de sacar a mi madre adelante. Y junto a ella, los negocios que me había dejado.

En los sucesivos meses, asistimos a las bodas de nuestros amigos. Emmett y Rose, después de casarse, se trasladaron a N.Y donde él empezaría su carrera deportiva. Jasper y Alice, también nos dejaron después de su boda, rumbo a Washington. Donde él trabajaría y estudiaría su carrera.

Bella y yo nos quedamos en chicago. Gracias a los beneficios que reportaba el bufete y la herencia de mi padre, no me hizo falta trabajar. Por lo que me dedique de pleno a mis estudios.

Pasaron dos años, hasta que conseguí terminar mis estudios de derecho, pero me quedaba aún uno más para medicina. Me resultaba gracioso como había cambiado mi vida. No sabía lo que haría de ella, renegaba la profesión de mi padre, renegaba de mi vida. Y sin embargo, desde que la conocí… había empezado a descubrir la luz en el mundo. Había empezado a vivir, junto a ella. Fueron muchos los que me dijeron que abandonara una de las dos carreras. Pero yo no quería dedicarme a la abogacía, pero creía que debía de entender algo, para poder manejar el negocio que por el que tanto lucho mi padre. Por eso la estudie, aunque no completa. Nunca ejercería, pero entendía lo suficiente para poder defenderme ante el resto de los socios.

Y luego estaba la medicina, algo que me había gustado, pero que según estudiaba me enamoraba más de esa profesión. Tal vez pudiera algún día encontrar la cura a muchas enfermedades.

Pero cuando todo marchaba bien, cuando parecía que nos habíamos repuesto completamente de todos los designios de nuestra vida. Alguien llamó a nuestra puerta para recordarnos que no todo estaba solucionado.

Esa tarde estaba Bella y su familia en nuestra casa. Habíamos empezado con la organización de nuestra boda, y estábamos cerrando los detalles para la fiesta de compromiso, la cual habíamos retrasado mucho tiempo. Cuando una de las sirvientas nos comunico que teníamos visita.

-¡Disculpen! Pero hay una señorita en la puerta que viene de la mansión de los Swan, Al parecer, fue allí primero y la reportaron a esta casa. Está buscando a la Srta. Bella y a su padre.

-Hágala pasar a la sala, por favor. – ordenó mi madre.

Al poco la doncella estaba acompañada de una muchacha de unos 20 años de edad, sus ropas viejas y raídas, declaraban su procedencia.

-¡Buena tardes! ¿En qué podemos ayudarla?- saludo como hombre de la casa

-Perdonen, necesito hablar con la Srta. Isabella.

-Soy yo, siéntase en la libertad de hablar. Estoy junto con mi familia.

-No estoy segura señorita… vera… traigo un recado del James.

-¡Hable!- Exigió mi suegro

-¿está seguro?

-Habla con toda tranquilidad señorita.- Continué yo

-Vera, James me manda para decirle… que si no regresa junto a mí, contara a todos su secreto.

-Eso es todo…- Ella asintió débilmente.- Y si nos negamos a que Isabella se marche con usted.

-él me dijo, que haría pública la deshonra.

-¿Cómo lo haría? ¿Lo sabe usted?- ^pregunto mi madre serena, pues realmente es la que más tranquila estaba.

-No sé, señora… yo solo sé lo que él hizo conmigo.

-Por qué no se sienta, se pone cómoda y nos cuenta, que le hizo James, y por que al parecer está bajo sus órdenes.

La muchacha se quedo quieta en el mismo lugar, en su mirada notaba la indecisión, el miedo, la vergüenza. El odio que tenia encerrado y olvidado, volvió a surgir en mi corazón.

-Mire señorita, Isabella es mi prometida, estoy al tanto de juegos que se trae James. Y ninguno de los que estamos presentes, la juzgaremos. Pues si sucedió algo similar, a lo que su frio mi amada. Usted no es responsable, ni la juzgáremos. Pero si nos gustaría saber todo lo que nos pudiera decir, de ese… "caballero"

-Señor… no sé si debo hablar… si él se enterase…

-él no se enterara. ¿Cómo se llama?

-Bree, señor

-Bien Bree… ¿Quieres comer algo, o beber algo?

-No señor gracias.

-Bien Bree… toma asiento y cuéntanos tu historia.

Ella nos miro con cierta duda, pero en seguida se sentó junto a nuestras madres. Bajo su cabeza y empezó a relatarnos su historia. Tal y como me imagine, aquel bastardo había abusado de ella, tal y como lo hizo con mi Bella. Poco antes de la fecha de su matrimonio concertado, la reclamó igual que hace ahora con mi prometida.

-¿Qué hizo su padre, Bree?

-él se negó, el matrimonio reportaría grandes beneficios. Además que estaba apalabrado desde que éramos niños. Durante semanas, recibimos amenazas, pero nunca desvelaba nada. Mi padre bastante nervioso por la situación. Me pregunto de que lo conocía y porque él decía que le pertenecía. Cuando mis nervios me dejaron hablar, le conté a mi padre todo lo sucedido unos años antes. Inmediatamente, me repudio como hija, y me mando junto a James. Incluso le dio dinero para que me alejara.

-Me está diciendo que su padre la hecho y además le dio dinero a ese canalla.

-Si señor, yo no soy la única. Al parecer lo había hecho con otras muchachas. Muchas corrieron la misma suerte que yo. Otras fueron evidenciadas en la misma ceremonia, y acabaron como yo o peor.

-¿a qué te refieres, hija?

-bueno, algunas prefirieron quitarse la vida…- Mi madre y Renee soltaron una exclamación.- Otras acabamos trabajando en su burdel. Él dice que las chicas de sociedad, somos mejores que las de la calle, y que con nosotras atraen a hombres más adinerados.

-No me lo puedo creer… ¿Qué vamos hacer?- pregunto Reene sobresaltada.

Charlie y yo nos miramos y enseguida nos entendimos. La venganza se llevaría a cabo, deberíamos acabar con James cuanto antes.

-Hijo!... avisa a todos… volvemos al plan

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