Capítulo 15 Planes fallidos

Largas semanas pasaron desde la visita de la Srta. Bree. Poco a poco, nuestros amigos fueron llegando y los pusimos al día de las nuevas novedades. Esta vez, las reuniones no solo eran de caballeros, sino que nuestras damas se unieron a ellas.

El nerviosismo y el miedo reinaban en todos nuestros corazones. Temíamos a la reacción que pudiera tener James. La Srta. Bree, regresó junto a él, no sin antes la prometiéramos que la libraríamos de él. Ella seria nuestro enlace, ella nos ayudaría a librar a la sociedad, de tan indeseable caballero… si es que se le podía llamar así.

Tomando en cuenta todo lo que aquella joven dama nos había contado. Trazamos un plan para atraer a nosotros a James. Sabíamos que en breve, recibiríamos un segundo aviso. Para el cual estábamos ya preparados.

A los pocos días, recibimos una misiva con las amenazas de que debíamos entrega a mi Bella, o por el contrario el haría público su deshonor. Lo ignoramos y como ataque comunicamos a la prensa nuestra unión.

Celebraríamos una hermosa fiesta de compromiso, he invitaríamos a la alta sociedad. Mis socios del bufete, me prepararon toda la documentación necesaria para nuestro enlace, y por supuesto, varios documentos por si las cosas salían mal. Esto último nunca se lo comente a Bella, ni a mi madre. Tan solo mis amigos sabían dónde y a quién dejaría tan importantes documentos.

Aunque todo se trataba de una trampa para atraer a James, no podíamos estar tanto Bella como yo emocionados por nuestra próxima unión. Pues después de la fiesta de compromiso, organizaríamos la boda para dos semanas después. La cual se celebraría realmente si todo salía como era esperado.

Todas las damas, quedaron pendientes de la organización del tal evento. Al ser el heredero de tan prestigioso bufet, la noticia de mi casamiento, era portada en los diarios.

Dos damas de dudosa reputación, volvieron a visitar tanto la casa de los Swan como la mía. Pero ambas recibieron la misma respuesta. No aceptaríamos los chantajes de James. Si él quería hablar con migo o con mi futuro suegro, le emplazábamos a que asistiera a la fiesta de compromiso.

Como imaginábamos acepto encantado a presentarse en el evento, lo que él creyó que era fanfarronería, estaba sirviendo para que él cavara su propia tumba.

Una semana antes, Carlisle pudo sacar todo el material necesario del hospital. La droga y las Jeringuillas las guardamos estratégicamente en el despacho, y en el baile. Jasper y su padre, escondieron armas y munición. Obviamente no queríamos montar un escándalo en plena fiesta. Pero debíamos estar preparados para todo.

El banquete se celebraría en mi casa, la cual quedaba bastante cerca del centro de la ciudad. Donde se encontraba la comisaria de policía. Bella fue la que recomendó que avisáramos a las autoridades. En un principio no nos gusto la idea, pero si no queríamos que se tomaran represarías contra nosotros deberíamos actuar a la luz de la justicia.

Así fue como informamos al comisario de nuestros planes. Él cual, aparte de avisarnos de los riesgos que corríamos, accedió a colaborar en nuestra empresa. Ellos estaban atados de pies y manos. No habían conseguido pruebas suficientes, para ajusticiarlo. Y nuestra trampa le servía al deseado James en bandeja de plata.

Como ahora las acciones de mi padre me correspondían, no dude en utilizar mis nuevas adquiridas influencias para invitar a jueces, y abogados. Los cuales servirían de testigos, para los informes policiales. Todo estaba organizado, policías camuflados, gente respetable, altos mandos… todo Chicago asistiría a mi fiesta de compromiso.

Él gran día llego, el personal contratado no daba abasto, atendiendo a los invitados. Los primeros en llegar fueron nuestros amigos y familiares. Obviamente este tipo de eventos, deberían realizarse en la casa de la dama. Pero esto era una excepción, así que Bella estaba preparándose junto con sus amigas, en la habitación de huéspedes.

-Edward! ¿Crees que él se presentara?.- me pregunto Emmett, el cual no dejaba de observar a la gente que se encontraba en el salón y los jardines

-No tengo ni la menor duda, amigo.

Avanzo la velada tranquilamente, Bella aún no había hecho acto de presencia. Ella bajaría cuando todo el mundo se encontrara ya en la sala.

-Señor!

-Si,- me dirigí hasta donde me llamó nuestro mayordomo.

-Señor! Ya han llegado todos los invitados.

-¿han avisado a las señoritas?

-Si señor! Por eso le aviso… nadie responde en sus aposentos.

-¿Estas seguro de ello?

-si señor, he mandado a Clemence, que volviera a tocar a la puerta, y en caso de que no respondieran….

-AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH.- un grito en la parte superior de mi casa, cortó al anciano Marcos. Mi sangre se paralizo, y sentí un frio recorrer toda mi columna, además de que un nudo se me asentó en la boca del estomago.

Inmediatamente subí las escaleras, seguidas de Emmett y Jasper. El grito había puesto a todo el mundo en alerta. En menos de un pestañeo, nos encontramos en la puerta donde debieran encontrarse nuestras prometidas.

La muchacha que había gritado, se encontraba en el suelo arrodillada, cubriéndose la cara con las manos. Temiendo lo peor, entramos en el cuarto que permanecía con la puerta abierta.

Alice y Rose se encontraban en el suelo desvanecidas. Sus ropas estaban rasgadas y sus manos manchadas de sangre.

-¡CARLISE!- Gritó Jasper desesperado mientras recogía a su amada del suelo.

Emmett hizo lo propio, y mis ojos no dejaban de buscar ansiosos por toda la estancia. Pero Bella, no estaba allí. No había rastros de ella. Me asome a la ventana que permanecía abierta y vi como dos oscuras sombras corrían cargando a mía nada en sus hombros.

-DETENGANSE!!!! BELLAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!! –Grite con todas mis fuerzas, pero solo conseguí, que dos policías que estaban entre los invitados, se alertarán y corrieran en la misma dirección que los asaltantes.

Salí corriendo de la habitación sin preguntar ni ver el estado de mis amigas. Choque con dos cuerpos, que no reconocí y me avente escaleras abajo. Deseaba salir lo más pronto de esa casa, que ahora se estaba derrumbando encima de mí. No era consciente de lo que veía, ni lo que hacía. Posiblemente tiraría a alguien a mi paso, pero no mire atrás. Corrí en la misma dirección que los policías.

-¡Señor Masen! ¡Regrese a su casa inmediatamente!

-NO!...

-¡Señor Masen! REGRESE

-NO… NO PARARE HASTA RESCATAR A BELLA.

-Señor… ya están varios efectivos tras ellos…

-YYYYYYY…. No habían conseguido nada y creen ahora que lo harán? ¿Pretende que me quede parado viendo como se llevan a mi prometida?... SUELTEME COMISARIO… NO RESPONDO DE MIS ACTOS AHORA MISMO.

Me zafé de su agarre y continúe mi persecución. Unos pocos metros más, escuche el ruido de un motor y de cascos de caballo. No les presente mayor atención, hasta que el vehículo se paró a mi altura…

-¡EDWARD SUBE! En este trasto llegaremos antes que corriendo.

Charlie había sacado mi coche y había salido en busca de su hija, al igual que yo. Por suerte era más rápidos que los coches de tiro, por lo que enseguida conseguimos ver, el carro donde se llevaban a nuestra Bella.

Emmett, Jasper y Carlisle, nos seguían a caballo.

-¿Cómo están las chicas?

-Bien, enseguida han despertado. El Sr. Withlock se ha quedado con ellas, para protegerlas. Ha mandado llamar a unos cuantos de sus soldados, para que le ayuden con las guardias.

-Eso me deja más tranquilo… ahora corramos a por Bella…. Juro que como le haga algo…

-Edward hijo… respira… y sobre todo no te ciegues. No quiero perderos ni a mi hija ni a ti.

Esas palabras de mi suegro, me llegaron a lo más hondo del corazón. Él se estaba comportando como todo un padre, me aconsejaba y me guiaba, tal y como hubiera hecho mi padre.

-Han girado… creo que van al matadero.

Poco después de avisar a Charlie, el tomo la misma calle. Pero una gran barrera nos impedía continuar. Salte inmediatamente del coche y sortee los obstáculos que habían interpuesto, para frenar la persecución.

Siempre había sido el más veloz, pero hoy sabía que lo era mucho más. El edificio que tenia ante mí, era inmenso y de ladrillo rojo. Los grandes ventanales de los laterales, estaban cubiertos de polvo, por lo se habían vuelto opacos. Detrás de mí sentí como dos armas se accionaban. Me gire asustado, pero gracias a los cielos, no eran secuaces de James, eran mis amigos preparados.

-¿y la policía?- pregunte entre susurros…

-Los muy inútiles se han quedado rezagados… pero vienen de camino.- me contesto Jasper con veneno en su boca.

Los cuatro entramos silenciosamente en la gran nave. Todo estaba oscuro y no conseguíamos escuchar nada.

-Edward mira! Aquí está el coche de…

Un cuerpo oscuro calló sobre Emmett, silenciándole en ese momento. Golpeo a su agresor y nos grito…

-¡Váyanse… ¡ a que esperan! Ya me encargo yo de esta sabandija.

Inmediatamente reprendimos la marcha.

-No…ni se te ocurra tocarme!- la voz de mi amada nos alerto de que estábamos cerca…

-Y que harás gatita… la última vez, no pudiste hacer mucho…

-No me toques!

-¿De verdad crees en los cuentos de hadas? Esos que el príncipe vendrá a rescatarte y a salvarte… j aja ja … permíteme que lo dude… seguramente ya esté enterado de que fuiste mía y te habrá abandonado… así que no me lo hagas más difícil… no recordaba cuan linda eras y quiero volver a probart….

No aguante más e inmediatamente me tire encima de él apartándolo de mi amada. Forcejamos y nos golpeamos. De la oscuridad, salieron otras figuras negras. Jasper y Carlisle se enfrentaron a ellas. Pero estábamos en desventaja.

Escuchaba a Bella llorar, y la rabia y el odio envenenaban mi corazón. Solo quería matarle con mis propias manos. Oí ruidos detrás de mí pero no me gira para ver que sucedía. Mis ojos estaban puestos en James. Golpe tras golpe, nos levantábamos y continuábamos. Pero en un extraño movimiento, saco un arma y me apuntaba con ella.

No razonaba, no le tenía miedo a nada. Me hubiera dado igual que me apuntara con una rama de árbol. Forcejeé con él, cayendo al suelo con el arma entre nuestros cuerpos. Giramos en el suelo, y el acabo encima mía. Por encima de su hombro conseguí ver a Carlisle, el cual llevaba una jeringa en su mano, dispuesto a drogar a James. Pues las autoridades lo deseaban vivo… Pero alguien se llevo a Carlisle con él. Y sabía que podría y debía cumplir lo que más ansiaba. Matar a James.

En sus ojos, veía como intentaba burlarse de mí. Sentí como el cañón del arma me apretaba en las costillas.

-Edward!

Su voz me dio fuerzas. Agarre el arma, y empujando sus manos, la dirigí a su cuerpo. ¡BAM!. El olor a pólvora inundo mi garganta. Y un líquido caliente, comenzaba a empapar mi camisa. Nuestras miradas llenas de odio, seguían entrelazadas, y no sabría decir, quien de los dos era el herido.

Un sollozo y un grito desgarrador me regresaron al mundo real. Había conseguido disparar el arma de James. El cual estaba inerte encima mío. Mi estomago me dolía por el fuerte impacto del retroceso del arma. Y mis manos me ardían por las quemaduras que me produjo el cañón en el disparo.

-Edward!

Volvía a escuchar cómo me llamaba con el alma rota. No quería verla sufrir de esa manera. Todo había acabado. Éramos libres y tan solo deseaba correr a abrazarla. Empuje el cuerpo de James, el cual cayó a mi lado. Y me incorpore lentamente. No había conseguido sentarme completamente, cuando un cuerpo tembloroso y frágil, me tenia agarrado del cuello.

La abrace con las pocas fuerzas que me quedaban, hundiendo mi rostro en su cuello. No sé qué pasó a mi alrededor, no sé cuánto tiempo estuvimos abrazados… solo sé que después de sentir sus cálidos labios, todo se me vino a negro.

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