Capítulo 3 Primer baile, primera disputa
Acerque a mi madre hasta el circulo de amigas y me disculpe ofreciéndoles traer algo de beber. Cuando encontré a la gente del servicio, tome dos copas de champagne, para mi madre y para mí. Pero la vista que obtuve, cuando el criado se marchó, me dejo paralizado.
La verdad no me había fijado en ella cuando entre. Tan solo me había centrado en sus ojos. Y ahora en la corta distancia que nos separaba, podía admirarla en su plenitud.
Era un ángel, su pelo castaño caía por su espalda y en sus hombros en unos graciosos bucles. El tono oscuro de su pelo, resaltaban la tez pálida. Una hermosa tiara de flores y cristales, recogían en pelo para mostrar su hermoso rostro. Bestia con un hermoso y atrevido vestido de cóctel. Parecía más una hermosa novia.
Sus hombros tan solo estaban cubiertos por una ligera gasa transparente, que remataba con un adorno florar a medio antebrazo. La seda cubría su figura, marcando la esbelta cintura. Y un poco más abajo de su cadera, crecía una graciosa falda que abría en un costado, dejando ver otra capa de fina seda y una más de un encaje fino. Todo el vestido estaba cubierto de una elegante pedrería, lo que la hacía brillar más aun de lo ya lo hacía. Era la criatura más hermosa, que había visto en mi vida.
Tan absorto me encontraba en mi visión, que no me percate de la presencia de la Srta. Tanya.
-Edward querido! Esa copa es para mí…
-Tanya, ¡Buenas noches!, precisamente no eran para compartir con usted. Pero si deseáis beber algo. Aquí os dejo las dos copas. Si me disculpa.
Sé que no fue del todo caballeroso. Pero no soportaba el asedio al que me venía enfrentando con la Srta. Denali. Aunque ya le había dicho formalmente que no deseaba cortejarla, ella aún seguía intentando acercarse a mí. No comprendía su constancia, pues era algo no muy bien visto. Una dama, no debería rogar por el amor de nadie. Pero claramente, una cosa era lo que dictaba la etiqueta de la época, y otra lo que realmente lo que se hacía. Todo se catalogaba a una actitud muy hipócrita, la cual no era de mi agrado. Pues fui educado muy estrictamente.
Una vez entregue ambas copas, a la insistente dama. Me acerque a ese pequeño ángel, que empezaba a cautivarme de manera extraña.
-¡Srta. Isabella!, ¿me concedería el honor de este baile?.
Le hable sin retirar la mirada de sus ojos, y con una pequeña reverencia le ofrecí mi mano. La cual ante mi sorpresa accedió.
Sentía como todas las miradas del salón se dirigían a nosotros. Y no creo que fuera para menos. Mi acompañante, era la más hermosa de las que allí se encontraban, además de ser la homenajeada. Y yo,… bueno, creo que sería la primera vez que me vieran bailar en una de estas fiestas. No es que me disgustara, pero me sentía asediado por mujeres que no me interesaban, por lo que evitaba mostrar mis dotes de bailarín y así no era forzado a sacar a nadie.
Al llegar al centro del salón, la banda comenzó a tocar un dulce vals. La tomé suavemente por la cintura y le ofrecí mi mano de apoyo. La sentía liviana y frágil en los movimientos, y en cada giro, su aroma me golpeaba aturdiendo completamente mi razón. Estaba bailando conmigo, pero no me miraba a los ojos, por lo que intente reunir de nuevo valor para hablarla.
-Esta preciosa si me permite decírselo.
-Se lo permita o no, creo que me lo dirá de todas formas…
-¿Por qué ese resentimiento? Aún esta enojada conmigo por lo de esta mañana.
-¿Usted que cree Sr. Masen? No le pedí ayuda. Al contrario, usted a destruido mi última oportunidad…
-¡oportunidad! ¿Lo ha intentado más veces?
-Con todos mis respetos…. ¿A usted que le importa?
-Srta. Isabella, me importa… porque no entiendo como alguien como usted…¡desea morir!.
-¡precisamente por eso! Porque no creo que alguien como yo merezca vivir mucho más….
-Permítame que lo dude…
-¿Cómo se atreve a juagar mis intenciones si ni siquiera me conoce?
-Tal vez eso podría cambiar. Y no la estoy juagando, tan solo intento comprender el por qué esa necesidad de desaparecer.
-Y cree que con sus buenos modales, se lo voy a decir.
-La verdad, es que me agradaría…. Pero tengo la sensación de que usted me odia y no me va a dejar acercarme para averiguarlos
-¡Veo que es usted muy perspicaz…!
-Srta. Isabella… no me discuta tanto, no ve que no quiero que nos enojemos…
-Eso es tarde Sr.Masen, no creo que olvide lo de esta mañana.
-Mire, no me arrepiento en absoluto de lo que hice, y si le soy sincero… estaré vigilando para que eso no vuelva a suceder. La comprendo más de lo que usted se imagina, puesto que yo mismo he pensado en quitarme de esta vida hipócrita y banal. Pero no de una forma… como decirlo… tan cobarde. ¿No ha pensado en el dolor que le causaría a sus seres amados? A sus padres, su novio, amigos.
-¡¡Sí!!, ¡y por ellos es por lo que lo quiero hacer!. Mis padres son lo único que tengo y si sigo a su lado… acabare haciéndoles mucho más daño.
-¡A que se debe ese dolor!
-Ya le he dicho, que no voy a contarle nada.
Continuamos bailando un poco más, pero nada más terminar la pieza, se alejó de mi. Ohhh quien era esa mujer que me hacia tambalear, que en un instante a cambiado mi vida. Ahora más que nunca, quería permanecer aquí. Debía averiguar que sufrimiento atormentaba a ese ángel. Pero ella no me lo pondría fácil. De eso estaba seguro. Volví a tomar un par de copas y regrese junto a mi madre.
-¡Perdón madre! Aquí tiene
-gracias hijo…. Acompáñame.
Me indicó mi madre alejándonos del grupo y saliendo al hermoso jardín, estaba claro que ella quería hablarme.
-Hijo! Por casualidad la Srta. Swan no será la misma de esta mañana, ¿Verdad?
-Si madre, era ella.- Intente disimular mi tono apagado, pero mi madre no se le había escapado.
-No entiendo que le puede haber ocurrido….¡ Es bellísima!
-Sí lo es madre, nunca había conocido algo igual…
-Edward mi amor… ¿te interesa esa damita?
-Creo que si… no sé exactamente que me sucede… ella es tan… diferente al resto. En sus ojos, veo que su alma es hermosa. Pero veo tanto dolor, que me hace sentir impotente. Desearía protegerla de toda adversidad. Pero siento que ella, no solo no me lo va a permitir… a levantado un muro de frio cristal que no me permite acercarme a ella.
-Hijo!¿ Te estás escuchando?… No eres el mismo de hace dos días. ¿Qué pretendes hacer al respecto?
-Acercarme madre, necesito saber que mal es el que tiene. Quiero romper esa barrera.
-Bueno… pues si es tu decisión… tu vieja madre te ayudara
-¿Cómo?.
-Tu déjamelo a mí… solo has de seguir siendo ese perfecto caballero, que tanto me enorgullece. Por cierto cariño… con ese chaqué estas guapísimo. ¡Me recuerdas tanto a tu padre a tu edad!
Volvimos del jardín y nos encontramos que gran mayoría de los invitados estaban ya dirigiéndose a gran comedor, para la cena. Mi madre se acerco a Sra. Esme y le hablo algo al oído. Inmediatamente esta hablo con su hija, que a su vez hablo con Jasper. No sé que hablaron realmente, pero en menos de unos minutos, ambos me tenían rodeado y me encaminaban a unas sillas.
-Perdone Srta. Swan le importaría que compartiéramos su mesa.- Le habló Alice dulcemente, ella asintió con la cabeza.
Jasper me indicó que me sentara a la izquierda de Isabella, sentándose el a su derecha y Alice a su lado.
-Veo que no me puedo librar de usted.- me espetó.
-Sí, tanto le molesta mi cercanía, puedo dejar libre mi asiento. Creo que muchos caballeros estarán dispuestos a ocupar mi lugar.- la conteste seriamente y dolido. Intente levantarme, pero su fría mano me agarró, volviendo esa extraña sensación.
-¡NO!... por favor.- se había sonrojado levemente, ahora era más angelical.- prefiero su compañía, al pesado del Sr. Newton.
-Veo que ha conocido a Mike.
-Sí, y la verdad le agradeceré si me ayuda a evadirme de él.
-Mmmm, creo que aceptare gustoso.
Y claro que lo haría, ese Mike no lo consideraba un caballero. Era muy sabido, la pasión suya de desflorar a jóvenes damas. Se valía de su agraciado físico y de su gran fortuna, para engañarlas.
Emmet y Rosalie se sentaron frente a nosotros. Por lo que la plática de toda la velada fue muy amena. Isabella, había agradado a las prometidas de mis amigos, lo cual me ayudaría a acercarme más a ella. Mi madre, no paró de sonreírme en toda la noche. Tenía la ligera impresión que ella orquesto todo esto. Y le estaba agradecido. Una vez más, mi madre me demostraba cuan perfecta era.
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Lo tenías aquí todo escondidito, pero yo lo encontré y estoy leyéndolo, me parece muy interesante.
ResponderEliminarBesitos.