Capítulo 7 “Formalidades”

Esa noche cuando se marcharon, marche inmediatamente a mi cuarto. Mi madre, muy sabía, no me pregunto nada, tan solo me regalo una hermosa sonrisa y me dejo ir.

Mi vida había comenzado a cambiar el día que conocí a Bella. Ya no tenía ganas de partir, solo tenía ganas de disfrutar mis días en su compañía. Había encontrado un aliciente a esta vida vacía. Y me llenaba de felicidad haber borrado por unos minutos esa tristeza de sus ojos. Aún los labios me quemaban por su tacto, ansiaba volverlos a besar. Notaba como mi cuerpo comenzaba a despertarse a sensaciones, que nunca antes había sentido. El corazón lo sentía a punto de estallarme…Por una vez en mi vida ..era feliz. Y todo era gracias a ella.

Pero me atormentaban sus palabras. ¿Por qué ese miedo a que me alejara de su lado? No, ahora no. He encontrado mi lugar, y no voy a renunciar a ello. Averiguare que es lo que le atormenta, he intentare reparar su corazón.

Mañana sería un día importante, su familia nos invitaron a almorzar con ellos. Mi padre tenía que terminar de tratar unos asuntos, pero intentaría adelantarme a él para presentarle mis respetos a su padre.

Teniendo en la mente las palabras que finalmente le diría, me dormí relajadamente.

Aún no había amanecido cuando mi madre entró en el cuarto.

-Edward hijo, debes despertar.

-De acuerdo madre… pero no es muy temprano.

-Si hijo, pero tu padre bajara a desayunar en breve, y primero tendrás que hablar con él. Pero no te preocupes, anoche estuvimos hablando, y le agrada mucho la muchacha y su familia…

-Madre!!!

-¡¡¡Que esperabas que hiciera, hijo!!! Tanto tu padre como yo estábamos preocupados, Nunca te has fijado en una chica. ¡Además siempre has estado metido en tu música o tus libros, sino estabas con esa dichosa guerra!… Tanto tu padre como yo estamos emocionados de que te interese la Srta.Swan. y si te soy sincera, fue tu padre el que me pregunto, pues te noto diferente el día de la visita a su gabinete.

-Tan solo estuvimos unos minutos con él.

-Suficientes hijo. Aunque tu padre no ha estado mucho tiempo en casa. Te adora, y se preocupa mucho por ti. Le lleno de orgullo verte en su gabinete, y vio en tus ojos lo que yo estoy viendo ahora… amor..

-¿Amor?... ¿Cómo puede decirme que ve en mis ojos amor?

-Edward hijo, se que esto es nuevo para ti, pero para nosotros no. Tus ojos brillan cada vez que alguien menciona su nombre. Llevabas tres días taciturno, porque no la habías visto. Cuando llegaste a la sala, y la vistes junto a ese otro muchacho, tu cara reflejaba el dolor de los celos. Y cuando hablasteis en el jardín… Vuestros rostros eran la pura imagen de la felicidad y el amor…

-¿Cómo puede estar segura de lo que siento, es eso?

-Hijo, ¿cuando la tocas sientes escalofríos?.- Asentí.- ¿Con una sonrisa sientes mariposas en el estomago?.- Volví afirmar.- ¿Tienes la necesidad de estar siempre con ella?

-Si madre… siento todo eso. Además, me siento muy protector con ella.

-Lo ves hijo… estás enamorado.

Me quede pensando en lo que mi madre me acababa de revelar, si todo lo que sentía era amor… si definitivamente estaba perdidamente enamorado de Bella. Pero ¿y ella?

-Edward, hay otra cosa que tu padre querrá hablar contigo… sabes que deberás tomar una decisión sobre tu futuro, tendrás que estudiar o trabajar en algún oficio.

-Aha…Pero no sé que puedo hacer. Estos años solo he pensado en alistarme, y la abogacía no me llama.

-Hay muchas más opciones

-Si, lo sé… tal vez hable con el Sr. Cullen. Me gusta la medicina, y siempre nos ha dicho que se necesitan más médicos.

-Me parece buena idea hijo… ahora que tienes las ideas más claras, te dejo que te arregles y hables con tu padre.

Mi madre se levantó de mi cama después de besarme en la frente y me dejó solo. Otra vez lo había vuelto hacer, sutilmente me ayudaba a tomar decisiones. Y en esta semana estaba tomando muchas y muy rápido.

Después de asearme y arreglarme con mi mejor traje de verano, baje a desayunar al jardín con mis padres. La imagen que tenía ante mí, era hermosa. Ella le tenía cogida la mano por encima de la mesa, y él le hablaba con adoración en su voz. Nunca había dudado del amor de mis padres, era una de las cosas que más ansiaba tener en esta vida, y que pensaba que se me había negado. Pero ahora viendo esa cariñosa escena, mi mente me imagino así junto a mi Bella.

-¡Buenos Dias!.- les salude animosamente.

-Hola hijo, ven siéntate aquí. Yo debo prepararme para partir enseguida.

-Gracias madre.

Me senté junto a mi padre, y este volteo para mirarme con una sonrisa de complicidad.

-¿Cómo te encuentras hoy hijo?

-Bien padre, creo que sabe de lo que quiero hablarle…

-Así es, pero te dejare que me comentes tu primero.

-Está bien, aunque no sé por dónde empezar... Sé que no estoy haciendo esto del modo más correcto… Padre, no quiero que se sienta ofendido… por el hecho de no haber pedido primero su autorización… pero la Srta. Isabella… es especial. Ella misma me había asegurado no querer tener ninguna relación, ni incluso de amigos. Pero después de nuestro paseo, ella acepto ser mi amiga… no me había planteado nada…hasta…

-Hasta que tu madre te abrió los ojos…

-Exactamente. Ella y la Sra.Swan, me hicieron ver que si yo no daba este paso, alguien podría adelantarse. Por eso mismo hable con ella anoche, y ella me aceptó.

-No te preocupes hijo, me hubiera gustado haber hablado antes contigo. Pero sé que no he estado mucho tiempo en casa. Todo esto de la fusión de los gabinetes, me está quitando mucho tiempo de familia. Pero confió plenamente en el criterio de tu madre, y en el tuyo también. Después de conocer a su familia, y esa muchacha… no tengo más que darte mi bendición hijo. Sinceramente creo que necesitabas a alguien como ella. Tu madre ha estado sufriendo todos estos meses por ti, sabíamos que te ocurría algo. Te estabas encerrando en tu mundo, pero desde hace una semana, vuelves a ser tú….. Si hijo, tu madre te ha estado observando y tus melodías vuelven a ser alegres.

-Gracias padre… no sé qué decir.

-Hijo, hay algo más que tenemos que hablar. ¿Qué vas hacer respecto a tu futuro?

-Hablando con madre, se me ha ocurrido hablar con el Dr. Cullen. La medicina siempre me ha llamado la atención, además sé que me ayudara tal y como lo va a hacer con Jasper.

-Y sino no te preocupes… tu madre y Esme siempre han sido inseparables. No creo que se resista a esas dos mujeres pidiéndole un favor.

Ambos nos reímos de su comentario. Era agradable hablar con mi padre. Terminamos de desayunar y esperamos en la pequeña salita a mi madre. Una vez lista, montamos en el coche grande, y el cochero nos encamino a casa de los Swan.

Al igual que la vez pasada, la ama de llaves nos encamino a la salita. Allí se encontraba la familia al completo. Cuando entre, lo primero que vi eran esos ojos marrones que me hipnotizaron desde la primera vez. Estaba preciosa con esa dulce sonrisa y un tono algo más rosado de lo habitual, hacían lucir sus mejillas más suaves y adorables. Me saludo con una pequeña reverencia de cabeza, y se mordió el labio. Por un momento olvide donde me encontraba, ni con quien estaba. Tan solo tenía ganas de correr hasta ella y abrazarla como la noche anterior. Pero un pequeño toque en mi brazo, me sacó de la ensoñación. Regresándome a la realidad.

-¡Adelante!, les estábamos esperando. Por favor siéntase como en su casa.-nos saludo una entusiasta Renee.

-Gracias querida, tienes una hermosa casa.

-Oh gracias Elisabeth, la verdad es que estoy orgullosa de lo rápido que he podido adaptar las cosas. Aunque si te soy sincera, necesitaría algo de ayuda con unas cuantas alcobas.

-Por eso no te preocupes Renee. Esta semana hablaremos con mi amiga Esme. Ella tiene un gusto exquisito a la hora de decorar.

Mientras ellas comenzaban hablar de tejidos y colores, El Sr.Swan nos invitó a mi padre y a mi a seguirle hasta la biblioteca.

-¿Quieren una copa de Brandy, caballeros?

-No gracias Charlie, para mí es un poco pronto.

-¿Y usted joven Edward?

En esos momentos estaba tan nervioso, que acepté el trago gustosamente.

-Sr. Swan… ¿podría hablar con usted unos momentos?.- Pregunte nada más tomar la copa de Brandy. Cuanto antes terminara, mejor.

-Por favor Edward, ya le dije que me llamara Charlie… ¿De qué quiere hablarme?

-Es sobre su hija, señor.

Nos invitó a acomodarnos en unos sillones de piel marrón. Mi padre me miro para infundirme ánimos. Y la expresión de Charlie, era bastante más tensa.

-Esto… vera… quería presentarme ante usted y pedirle su autorización para cortejarla oficialmente.

-Entiendo joven. Sabe que no es el único que se ha presentado ante mí. ¿Cuáles son sus intenciones?

-Bueno señor, ayer ya comprobé las intenciones del señor Crowel. Y las mías son formales señor. Yo… amo a su hija…

-Está bien Edward. Aceptó sus intenciones, y tiene mi consentimiento. Usted me agrada joven, por ello le pedí que llevara a mi hija a la ciudad. Pero le voy a ser sincero. Mi hija es muy especial, lleva un año encerrada en sí misma. Y no es ni la sombra de lo que fue. Tanto Renee como yo, vimos en la recepción que nos dieron, como mi hija salió de su burbuja. Y fue usted quien la sacó. No sé de que hablaron cuando bailaban, o durante la cena. Pero desde ese día cambio. Si es usted el que está efectuando ese cambio, obtendrá toda mi bendición. Pero si la hace sufrir lo más mínimo…- Movia su cabeza de un lado a otro y su mirada se tornaba cada vez más seria.- Ella es mi princesa, y no descansare hasta hacerle padecer el mismo dolor que le infrinja… lo a entendido Joven.

-Si señor, le aseguro que lo único que deseo es hacerla feliz. .- Pude al final concluir, no me daba miedo su amenaza. Puesto que ansiaba lo mismo que él. Quería verla feliz. Si el supiera como realmente conocí a su hija, comprendería cuanto deseaba que eso no volviera ocurrir. Y desde luego, quería hacerla olvidar todo ese dolor… ¿Cómo podría dañar yo a ese ángel?, antes deseaba mi muerte que una lágrima de ella.

-Bien hijo, ahora… la última palabra la tiene mi hija. Si ella te acepta, rechazare con mucho gusto a los demás pretendientes.

-Gracias señor… si me disculpan. Iré hablar con Isabella.

Nada más salir de la biblioteca, sentí como si mi cuerpo hubiera estado realizado, algún esfuerzo físico. Cada musculo de mi cuerpo temblaba para despojarse de la tensión. Los nervios había desaparecido, embargándome una nueva felicidad. Ahora debía hablar con ella y hacerla una proposición formal. Hoy Bella Swan, se convertiría en mi novia.


 


 

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