Al salir de la biblioteca no encontré a ninguna de las damas, por lo que me encamine hasta la puerta del Jardín, la cual estaba abierta. En cuanto la traspase, pude ver a mi Bella, intentando jugar a Criquet con mi madre y Renee. Es un juego tipico Ingles, y muy dado a que las damas jueguen. Siendo niño, había jugado con mi abuela paterna, cuando la visitamos a Inglaterra. Ante mi tenía una imagen divertida. Veía que mi Bella, no era muy coordinada. Cada vez que intentaba dar a la pequeña pelota con el stick, o levantaba hierva o salía el palo disparado. Su cara se tornaba más rosada de lo normal, debido a la frustración. Y la imagen de las dos madres, eran de ternura pero a la vez divertidas. Sin pensarlo dos veces, me coloque a sus espaladas y le tomé la mano con el Stick entre las suyas.
-Bella, debe cogerlo así, y con un suave balanceo, golpear lentamente la pelota…. Ve.- Al decirle eso sobre su oído, su aroma a fresas inundaba todos mis sentidos. Ella se giró lentamente y la vi más sonrosada que de costumbre.
-Gracias Edward, lo mío no son los juegos. Creo que es la primera vez que consigo golpear la pelota.
-Si quiere yo la ayudo a ganar a nuestras madres…- Aún la tenia agarrada por la espalda, y la sensación de tenerla tan cerca era embriagadora. Me beso la mejilla y sentí como la sangre me subía a mi rostro. – Bella!, ya he hablado con su padre.- Le comenté suavemente mientras volvía a mover sus manos, golpeando de nuevo la pelota e introduciéndola en los aros.- él me ha aceptado y lo ha dejado a su elección.
-Edward, sabe que le acepto, pero tengo miedo…
-No debe tenerlo…- En ese momento me di cuenta que ambas madres habían desaparecido del jardín.
-Y si cuando me conozca más…. Se aleja de mí.
-Eso no sucederá, y lo sabe… no se qué ha hecho conmigo, pero soy incapaz de permanecer en la distancia. La necesito para poder vivir. Vos sois mi único aliciente… desde aquella mañana en el lago mi mundo y mi vida a cambiado radicalmente, todo gira en torno suyo. Ahora soy incapaz de alejarme de vos…
-Edward… yo… me siento igual. Por más que me he negado he intentado distanciarme…y no puedo… hacía mucho tiempo que no me sentía así… por eso tengo miedo a que me deje… Yo no soy buena para ti…
-Bella, Bella…. Déjame decidir eso a mí. No hay nada en ti que me haga pensar que no eres la mujer perfecta. Todo en ti es diferente, y eso es lo que más me gusta de ti…
-Pero ya le dije que estoy marcada…
-No sé a que se refieres, pero… no me importa… Te amo, y nada de lo que me digas hará cambiar ese sentimiento… Sé que no quieres contarme que te pasa, sé que algo la atormenta y por eso tiene ese miedo… cuando quiera decírmelo, ahí estaré para ti. Pero no tengas miedo a que te deje… Aunque fueras una asesina… no me alejaría de ti..
-Edward!.
No la deje terminar, ni me importo donde nos encontramos, la giré ante mi agarrando fuertemente su frágil cintura, y la apreté a mi cuerpo. Su calidez atravesaba mi vestimenta, creciendo en mi un fuego que nunca antes había sentido. Su mirada brillaba y mi reflejo en sus ojos, me hacía verme de la misma manera. Sentía como me quemaba la garganta por el ansia de volver a rozar sus labios. Roce con mi nariz la suya, y regresó ese cosquilleo por toda mi espalda, lo que provocó que la aferrara más fuerte y finalmente la besara. Nuestros labios se movían al mismo compas. Encajaban perfectamente. En su beso, no te amor y miedo e intente transmitirla el mismo amor y más seguridad. Pero cuanto más la besaba, más crecía la necesidad en mi, volviendo nuestro beso más y más excitante. Me permitió entrar en su boca, y el roce de su suave lengua me estaba volviendo irracional. Debía de frenarme, ella era una dama y yo me estaba comportando como un salvaje queriendo devorar su presa.
Rompí el beso pero me mantuve con su frente en la mía.
-Edward… te amo
Mi pecho quería explotar, me sentía el hombre más feliz del mundo. La abrace fuertemente y la alce del suelo, girando con ella en el aire.
-te amo, te amo.. te amo…
No podía parar de repetir aquellas cortas pero hermosas palabras, y ella al oírlas reía más fuerte. No te como en su rostro se borraba todas las cicatrices de dolor. Veía como su ojos se llenaban de nueva vida.. y eso me impulsaba a gritárselo más fuerte.
Paré de girarla ya mareado de tantas vueltas y la estreche entre mis brazos…
-Bella… ¿me dejaras ser tu novio?¿Te casaras conmigo?
-Me encantaría decirte ahora mismo que si… a ambas cosas… pero…
-Pero…- Notaba como mi corazón se estaba partiendo…
-Primero tenderemos que hablar, y después de escucharme… si aún quieres formularme esas preguntas…. Te responderé.
-Está bien… como vos deseéis…
Nos deshicimos de nuestro abrazo, y fue cuando nos dimos cuenta de la audiencia que teníamos en el porche. Todos nuestros familiares habían estado observándonos, y debido a la poca distancia, seguro que también escucharon. Pero la vergüenza que sentía en esos momentos, no me impidió tomarla de la mano. Ella estaba más sonrojada que yo, pero aún así aceptó mi mano y la entrelazo con la mía. Caminamos hasta el poche y nos unimos al almuerzo que estaba a punto de comenzar.
Gracias a Dios, nadie comento nada. Pero en sus rostros podía leer su alegría. Renee y mi madre, nos miraban con ternura, amor y felicidad por nosotros. Mi padre, me miraba con orgullo, cosa que me hizo sentirme muy bien. Y la mirada de Charlie…. Esa era algo más difícil de leer… pero aparte del temor que tenia por que su hija sufriera… se le notaba feliz de verla sonreír. Y una vez más me alegre de ser yo el causante de su alegría… Ya que ella… era todo para mi.
Aunque no puedo negar que sentía cierto temor. Sabía que al fin me contaría que le atormenta, y me daba miedo saber lo que era… aunque sabía que no había nada en este mundo que me hiciera amarla menos. Pero temía por ella…
Hola me encanto tu cap
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