Capítulo 16 Siempre te amare

Han pasado tres semanas, aún tengo retazos de memoria anclados en ese día. Ver el dolor en los ojos de Bella, oíd como me llamaba con su voz angustiada. Me desmaye por el fuerte impacto que había recibido al ser disparada la pistola. Las quemaduras de mis manos ya habían cicatrizado. Pero sobre todo me sentía como si me hubieran quitado un gran yunque de mi espalda.

Cuando la policía llego al lugar, ellos tuvieron que enfrentarse a los esbirros de James. Al igual que mis amigos y Carlisle. Todos fueron apresados. Bree y otras muchachas fueron liberadas, y poco a poco comenzarían a rehacer sus vida. Sentía cierta lastima de alguna de ellas, aquellas que habían sido repudiadas por sus familias y prometidos. Por aquellas que no encontraron la comprensión en sus seres queridos.

No entiendo como esta sociedad sigue siendo tan hipócrita. Aquellos que critican y apartan de sus lados a esas muchachas, son los mismos que se venden con favores sexuales. La lujuria, las mentiras, la avaricia… son pecados que cada día la gente recae con más facilidad. Pero que aún siendo conscientes de que ellos son los pecadores, juzgan y blasfeman sobre inocentes. Ellas no eligieron ese final, James les arrebato lo más preciado de ellas, con solo el propósito de reclamarlas para él.

Gracias a Dios, mi Bella había podido libarse de tal desastroso final.

Desde mi cuarto, podía escuchar el nerviosismo de mi madre. A oía andar en su habitación de un lado para otro. Termine de arreglarme y me encamine a su cuarto.

-Madre! Esta lista

-Si hijo, dame unos segundos… no encuentro…. ¡Clemence! ¿Sabes donde tengo…

-señora… lo dejo en su tocador… ¿Quiere que le prepare una tila?

-¡Si no estoy nerviosa!

-Si madre, si está nerviosa.- le dije desde el otro lado de la puerta.

Ella abrió la puerta de su recamara y salió por ellas, esplendida. Aún se veía rastros de dolor en sus ojos, y sabía que era por la falta de mi padre. Cada día tenía más asumido que ella, caminaría a su lado en poco tiempo.

-¡Estas perfecto, hijo!

-Gracias madre…. Estáis preciosas

-No hijo… estoy vieja, arrugada… y muy nerviosa…

-¿Por qué madre?

-¿Cómo que porque?... Mi hijo… mi único y más preciado hijo… se casa… ¿Cómo no quieres que este nerviosa?

-¿a caso no te agrada Bella, madre?

-Oh por amor de Dios! Claro que me agrada… amo a esa muchacha… ella regreso a mí a mi hijo… ese que estaba siempre perdido… ¿Cómo no la amaría?... pero aún así… ¡Es tu boda hijo! Y yo me siento como la novia que está a punto de ir al altar…

-No me quiero imaginar entonces como debe de estar Bella…

-Ella estará mejor que yo…. Yo solo… bueno… me recuerdas tanto a tu padre… además os casáis en nuestra iglesia. ¡Es como si reviviera todo!

-¡vamos madre! Deje de ponerse sentimental… esta preciosa y las lagrimas pueden estropear esa linda cara…

-¡Edward hijo! ¡Eres el prefecto caballeros! Estoy orgullosa de ti.

-Gracias Madre!- Abrace con fuerza el frágil cuerpo de mi madre, la cual estaba a punto de echarse a llorar.

-Vamos! Antes de que nos retrasemos y la novia crea que te ha pasado algo.

Mi calesa llego al pie de la iglesia, donde nos esperaban todos nuestros amigos, y gente importante de la sociedad. Por mi hubiera sido más intima, pero por desgracia nuestros nombres habían adquirido un papel importante en la sociedad, y estábamos obligados a ciertas normas de protocolo.

Baje y ayude a mi madre a descender del coche. Camino a mi lugar, salude a tanta gente que ya no sabía quién era quién. Cuando me situé en el Altar, mis amigos, compañeros y hermanos, si así los podía llamar, se situaron junto a mí como mis padrinos y testigos.

Una menda mujer con un sencillo vestido, se encamino junto a un muchacho joven, hasta la pianola que se encontraba a la izquierda del altar. El retablo lucia hermoso adornado de flores blancas y velas. Los invitados se acomodaban en los largos bancos de madera, a los laterales del pasillo central. Mi madre situada en el primero, me sonreía emocionada.

De pronto las puertas de la iglesia se abrieron. No se conseguía distinguir nada más que unas siluetas en contraste. La pianola comenzó a sonar, y la dulce voz de la mujer inundo tan magnífico edificio. El "Ave María" de Schubert, removía mis entrañas y me erizaba todo el bello de mi cuerpo.

Con unos movimientos gráciles, la primera figura, comenzó andar por el largo pasillo. Alice estaba radiante. Seguida de ella, una hermosa Rose. Pero fui incapaz de seguir fijándome en más detalles. Colgada del brazo del Sr. San, estaba el más hermoso de los ángeles. Su cabello rizado con miles de flores prendidas, una tiara de brillantes le recogía el pelo. Su cuerpo grácil, delgado, envuelto en un vaporoso vestido blanco. Deje sus ojos para el final, pues sabía que me perdería en ellos. Esos ojos, ya no unían retazos de dolor, ni preocupación. Brillaban con luz propia.

No sabría decir si aquella deliciosa melodía era la que me estaba haciendo sentí así, o eran esas hermosas lagunas de color chocolate. Su paso era lento, y tortuoso. Sentía la necesidad de correr por el pasillo hasta ella. Una fuerte mano, me agarro del hombro haciéndome desistir de mi intento.

Cuando llego hasta a mí, y su padre me paso sus níveas manos. Mi corazón estaba a punto de paralizarse. Viéndola en detalle, aún estaba más hermosa si cabe. Su sonrisa hizo paralizarse mi cuerpo, y solo pude devolverle la sonrisa. Las palabras no salían de mi boca.

No me percate cuando el cura empezó el oficio, no sé cuando fueron los salmos, no sé cuánto tiempo paso. Solo sé que no podía dejar de mirar a Bella. Regrese al mundo real cuando escuche nuestros nombres. Era la señal para nuestros votos, y finalmente estaríamos unidos para la eternidad.

-Yo, Isabella Marie San, acepto como esposo a Edward Anthony Masen, para amarle y respetarle hasta el fin de mis días y mucho más. Con este anillo, señal de nuestra unión yo te desposo.

Ahora era mi turno, pero no quería decir las misma palabras que todo el mundo recitaba. Bella no lo sabía, pero el cura me concedió el permiso cuando le pase una nota con mis votos. Le mire pidiendo autorización, tome aire para templar mis nervios y comencé.

-Isabella Marie SWan, no puedo decir que te amare, porque significa futuro. Y yo te amo desde el mismo instante que vi tus ojos en el lago. Desde ese día, un ángel llego a mi vida, para darle sentido, luz y color. No he sido el mismo desde esa mañana, y tú eres la causante de que siempre quiera ser mejor. Has estado a mi lado en los malos y bajos momentos. Me has dado tu apoyo, me has hecho sentir tu fuerza y tu amor. No me has dejado caer, cuando mi mundo se desmoronaba a mí alrededor. Me has enseñado a luchar, y se más fuerte que los problemas. Me has enseñado lo que es amar y entregarse a una persona. Me lo has dado todo. Eres mi vida y mi razón de ser. Gracias por darme el privilegio de conocerte y amarte, gracias por dejarme se tu esposo. Y día a día te amare con más fuerza e intensidad. Luchare para protegerte, y te honrare hasta más allá de la muerta. Yo Edward Anthony Masen, te doy las gracias por aceptarme como esposo.

Coloque una pequeña alianza en su anular, y limpie con mis manos las lágrimas que desbordaban por sus ojos.

-Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre. Puedes besar a la novia.

Pero no me hacía falta que nadie me lo recordara, llevaba demasiado tiempo deseando hacerlo. La bese con dulzura pero dejándole ver todo cuanto la amaba. La iglesia se levanto entre aplausos. Pero ninguno de los dos queríamos romper nuestro beso.

Cuando no nos quedo más remedio que respirar, nuestros amigos i familiares aprovecharon a felicitarnos.

La recepción fue fantástica, pero solo deseaba que terminara. Cuando el baile se inicio, y Bella y yo comenzamos a movernos. Todo desapareció de nuestro alrededor, solo estábamos ella y yo. Pero duro poco, Su padre me la robo, y mi madre acabo en mis brazos. Luego fue Renee Swan, Esme Cullen, Lily Hale, Amanda Witlock y por supuesto Alice y Rose. A Bella le paso lo mismo, hasta que conseguí secuestrarla de los brazos de Emmett.

-Debemos marcharnos… Tenemos un largo viaje hasta llegar al barco.

-Pues escapemos en este momento… solo deseo estar con mi marido.

-Que así sea.

Sin despedirnos, salimos a hurtadillas de la recepción. Tomamos nuestras cosas y nos marchamos. Después de dos horas de trayecto, llegamos hasta el Barco que nos llevaría a cruzar el Atlántico.

Esa primera noche como marido mujer, fue fantástica. Si me sentía completo estando junto a ella, después de entregarnos sin restricciones éramos uno solo. Y así seguiremos hasta el fin de nuestros días.


 

5 comentarios:

  1. Muy buena, además tiene un poco de todo, romanticismo, angustia, intriga, eres la leche.
    Besitos.

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  2. la historia mas linda y tierna que lei !
    Graacias!

    Flor cullem

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  3. hola!!! soy esmeralda.. la historia me encanto.. no se si la historia esta terminada pero me encantaria un capitulo mas.. no dan ganas de que termine.. en resumidas cuentas me encanto!!!! besos!!

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  4. hola me encanto tu cap
    estuvo muy tierno hay me encanto cuantos caps le faltan a la hstoria?

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