Capítulo 13 Dolor... mucho dolor

Después de tener que contarles la verdad a ellas, las cosas fueron más complicadas. Pues al igual que Bella, todas veían que era una empresa difícil de solventar. Pero no perdíamos la esperanza. A dos semanas de aquello, tal y como acordamos en una de nuestras reuniones. Se marcharon Jasper y su padre a Nueva York, para seguirle el rastro y averiguar más cosas sobre él.

Pero de eso han pasado un mes entero y las noticias que recibimos, además de escasas eran desalentadoras. Al parecer la ciudad estaba siendo devastada por la pandemia de fiebre, que azotaba el país. Miles de personas morían a causa de esa extraña enfermedad. También la guerra había contribuido en todo aquel descontrol, que nuestros amigos nos comentaban. Las mujeres debieron ponerse a trabajas, para cubrir aquellos puestos que los hombres dejaban para ocupar sus puestos en el frente.

Tal vez por mi extraña forma de pensar, aquello me pareció revolucionario y me agradaba. Poco a poco, la mujer ganaba puestos en los diferente niveles sociales. Y así, se podría acabar con tanta hipocresía. Si A chicago hubiera llegado el Sufragio, junto con la liberación de las mujeres, tal vez, no estaríamos debatiéndonos en vengar su deshonra. Pero no éramos Europa, donde ya se había instaurado. Por lo tanto la honra de la familia Swan, aún estaba en peligro.

Sus telegramas también nos decían que la "mafia" estaba haciéndose cada vez más con el control. Aprovechando el decaimiento de la ciudad. Algo a nuestro favor, es que tenían conflictos internos, una especie de guerra entre los importantes "patriarcas o padrinos" como así los denominaban.

Pero la información sobre James, era escasa. Desde luego localizaron los locales que él regentaba, al igual que ampliaron la información sobre Frankie Yale. Este era alguien al que deberíamos tenerle mucho respeto.

Toda información que nos llegaba, mi padre la contrastaba con la documentación que le llegaba de las oficinas, que sus asociados tenían en medio país.

Pasado el tiempo prudencial, los Hale regresaron a casa. Todos estábamos aliviados de que regresaran, pero de nuevo la suerte no estaba de nuestro lado.

Una semana después de que llegarán, mi padre enfermo de dicha pandemia. Él había estado viajando continuamente a la ciudad, ya que no pudo desentenderse de sus obligaciones. Como éramos de los pocos que teníamos un Ford T (Vehículo de la época), el recorrido se la hacía muy rápido, por lo que pasaba las noches junto a nosotros, ayudándonos en nuestra venganza.

Una mañana, cuando se dispuso a bajar a desayunar junto con mi madre, cayó desvanecido por las escaleras. Sin dúdalo ni un segundo, lo llevamos al hospital, donde trabajaba nuestro amigo Carlisle.

-Elisabeth, siento comunicar malas noticias.

-Oh no… no me diga…

-Así es… Edward ha contraído las fiebres, y no responde a la medicación que nos han comunicado.

-¿Qué podemos hacer?- Le pregunte mientras abrazaba fuertemente a mi madre, la cual estaba a punto de desmayarse ante la impresión.

-Nada hijo, nada. Lo lamento… pero intentare todo lo que esté en mi mano.

-Gracias Carlisle,

-Elisabeth, no hay nada que agradecer, son amigos desde siempre. Para Esme es como una hermana, no me perdonaría a mi mismo no hacer lo posible.

Mi madre cada tarde la pasaba junto a la cama de mi padre, de aquel hospital. El cual se empezaba a llenar de casos, como el de mi padre. No había llegado a Chicago, con la misma fuerza y virulencia que lo hacía en otros estados. Pero empezaba a llenarse la hoja de los diarios, con los casos.

Para seguridad nuestra, Carlisle nos obligo a permanecer junto al lago. Dejamos de asistir a fiestas o cualquier otro tipo de evento. Intentamos que mi madre viniese junto a nosotros. Pero desistió para quedarse junto a él. He de agradecer el apoyo de Bella, sin ella… yo habría caído en un gran pozo sin fondo.

Dos semanas después de haber sido ingresado, Carlisle me hizo llamar, pues mi padre pedía mi audiencia. Tenía una presión en el pecho, presentía que algo iba a suceder, tal vez hablo como una mujer, pero lo sentía. Sentía que mi mundo se desvanecería en cuestión de poco tiempo. Bella quería acompañarme, no quería dejarme solo. Pero era arriesgarla a ella, y yo no podía permitir que estuviera cerca de dicha enfermedad. Si ella enfermara… no puedo imaginar cómo me sentiría.

Cuando llegue a la sala donde estaba confinado mi padre, vi una débil figura oscura postrada sobre la cama de mi padre.

-¡Madre! ¿Hace cuanto no duerme ni come?

--no se hijo, ya no recuerdo…- su voz era débil como su aspecto ojeroso y enfermo

-Madre, si sigue así… enfermara! Vaya a comer algo, yo me quedo con padre.

-No hijo, tengo la impresión que se marchara en poco tiempo, y quiero atesorar cada minuto a su lado.

-Ed…Ward…- me llamó mi padre con una débil voz

-Tranquilo padre, no hable… descanse…

-Lo hare hijo.. pronto!

-¡Padre!...- comprendí perfectamente sus palabras, y algo dentro de mí se rompió.

-Hijo… escucha…cuida de tu madre y de Bella… es una gran mujer, tal vez no cumplas tu objetivo… pero nada de eso tiene importancia. No te aferres en una empresa difícil.. y disfruta que aún sois jóvenes….

-¡padre!- Mi voz estaba rota como mi alma, mis lágrimas luchaban por querer salir, pero debía mantenerme fuerte. Sentí el cálido roce de mi madre, y aferre su mano con fuerza. Ella intentaba tranquilizarme, cuando sabia que ella estaba aún peor que yo

-Edward hijo… me siento orgulloso de ti, se que tal vez no te lo he dicho suficiente… pero os amo a tu madre y a ti... Hace tiempo deje mi última voluntad escrita…

-No…no diga eso padre…

-No hijo… has de saber que lo deje todo arreglado, no pensé que llegaría tan pronto.. pero no le temo a la muerte… No solo te he dejado nuestras pertenencias… Y aunque sé que nunca has deseado ser abogado… tienes todas mis participaciones del Bufet… no tienes que ejercer… no te las deje para obligarte… pero todo eso… lo tienes escrito.. hijo…

-¡Padre por favor! No diga más… se repondrá.. ya lo verá padre… ya lo verá..

-No Edward… sé que no tengo tiempo… tan solo le pedí a Dios que me dejara hablar antes contigo… estoy orgulloso de ti, y sé que Bella te hará muy feliz… amala como lo he hecho yo con tu madre…protégela y hazla feliz… te doy mi bendición hi….

Apartó su cabeza hacia otro lado e intento taparse con su débil mano, la tos que empezaba a formarse en su garganta. Cuando me regresó la mirada, comprobé cuan apagada estaba la luz de sus ojos.

-Elisabeth… cuídate amor.. y no me sigas.. yo te esperare lo que haga falta… gracias por hacerme feliz estos años… te… -otra tos volvió y le interrumpió. Su cuerpo empezó a estremecerse y sus ojos se apagaron finalmente..- amo..- fue su suspiro final.

Cerré mis ojos fuertemente mientras escuchaba el grito desgarrador de mi madre, tendiéndose encima de su cuerpo. Se había quedado inmóvil, parecía dormir relajadamente, al menos eso era lo que mi mente se obligaba a pensar.

Los llantos de mi madre se habían cada vez más tortuosos, cada vez más llenos de dolor por la perdida. Mi cuerpo tembló ante la situación, he inmediatamente caí roto por el dolor agarrando a mi madre fuerte mente.

No sé cuánto tiempo pasamos en aquella postura,.. ambos abrazados y llorando frente a la cama de mi padre. Sentí como presionaban mi hombro y vi el rostro roto de Carlisle. El nos obligo a levantarnos y salimos de las sala, mientras preparaban a mi padre. No podíamos darle un funeral, no podíamos darle sepultura, no volvería a ver a mi padre nunca más.

En qué estado llegamos mi madre y yo a nuestra casa, no sabría decirlo. Ni siquiera como llegamos a ella. Tan solo recuerdo unos cálidos brazos y un aroma inconfundible alrededor de mi cuello. Sentí como mis rodillas dejaron de sostenerme, y caí al suelo abrazado a ella, llorando.

No entendía que me decía al oído, supongo que dulces palabras para reconfortarme. Yo solo sentía que estando cerca de ella, mi dolor se mitigaba, y en mi maltrecho corazón se redimía poco a poco el dolor.

Ella era la cura de mi enfermedad, el antídoto para mi veneno. La salvación de mi alma y mi cordura. Era mi ángel y con más determinación que antes, decidí casarme con ella. Ya me ocuparía luego de James, ahora haría lo que mi padre me solicito…amarla, cuidarla, protegerla… y sobretodo no desperdiciar ni un minuto de esta corta vida.

Ahora lo único que me quedaba era ella y mi madre, la cual estaba aún más destrozada que yo.

Cuando tuve fuerzas de separarme de Bella, me encamine hasta el sofá donde estaba abrazada a su amiga Esme. Me arrodille ante ella y la abrace intentando recomponer una parte de su roto corazón.

1 comentario: